NICOLÁS MADURO BUSCA EVITAR NUEVAS SANCIONES

La revolución bolivariana ha desplegado una nueva estrategia diplomática para ganar tiempo en vísperas del inicio de la Cumbre de las Américas en Lima, cuyo factor clave es el restablecimiento de relaciones con España.

“Se habló de que el embajador Mario Isea vuelva a Madrid y que el de España (Jesús Silva) vuelva a Caracas”, reveló el ‘hijo de Chávez’ tras la reunión mantenida en Madrid entre su enviado especial y un funcionario del Ministerio de Exteriores.

“Le hago un llamado a mi amigo Marianito Rajoy, vamos a arreglar esto”, añadió el primer mandatario, dispuesto a que el embajador Silva regrese a Caracas, “siempre que haya respeto”, pese a que fue declarado persona non grata y expulsado de Venezuela en el incidente diplomático más grave con un país latinoamericano en medio siglo.

La maniobra revolucionaria sorprendió en medios diplomáticos por varios factores. Primero porque Caracas mantiene sus acusaciones contra Silva, reiteradas el miércoles por el canciller Jorge Arreaza. Desde “despedir a los dirigentes de la oposición con su coche hasta el aeropuerto” hasta “intervenir en asuntos venezolanos” y “jactarse de liderar las sanciones de la Unión Europea”.Y segundo, porque la posición del gobierno español frente a los comicios presidenciales del 20-M “sin garantías democráticas” no ha variado un ápice. Así lo ratificó Mariano Rajoy esta semana tras reunirse con el presidente argentino Mauricio Macri.

El encuentro en Madrid entre el viceministro bolivariano para Europa, Yvan Gil, y Fernando García Casas, secretario de Estado para Iberoamérica, concluyó con la “conveniencia de normalizar un diálogo bilateral teniendo en cuenta los importantes vínculos existentes”, resumió Exteriores.

La distensión con España corre en paralelo a la guerra diplomática abierta con Panamá, que conlleva sanciones contra dirigentes revolucionarios y del gobierno de Juan Carlos Varela, además del cierre de las conexiones aéreas entre ambos países.

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