CAMINARÍA POR TRES DÍAS PARA LLEGAR A EEUU Y SU FAMILIA NO VOLVIÓ A SABER NADA

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Maritza Jarquín es hermana de un migrante desaparecido, ella al igual que muchas familias de personas que parten al extranjero con aspiraciones de mejor condición económica, espera que el extraviado esté vivo y si la ve en televisión nacional, angustiada, relatando la última vez que lo vio, le pide que regrese, “yo creo que no vale la pena tanto sacrificio”, asegura. Milton Jarquín partió en agosto de este año hacia Estados Unidos, se comunicó durante los siguientes días mientras atravesaba ciudades de Centroamérica y en la última comunicación les aseguró que se encontraba McAllen, condado de Hidalgo Texas, donde esperaría para caminar por tres días hacia una carretera, donde los recogerían para transportarlos a Hosuton. Según Maritza Jarquín, el coyote que los orientaba, le aseguró que su hermano no podía caminar más y se quede en un punto de McAllen, sin especificarle. Tras días y meses de angustia los familiares en Nicaragua se avocaron al Servicio de Jesuita para Migrantes (SJM), quienes establecieron contactos, pero no han localizado al migrante. Miriam Reyes, socióloga de SJM, cuando las familias se avocan a la institución, les plantean una serie de hipótesis para ser realistas, luego establecen contactos con aliados y sedes en otros países y se informa a la familia de novedades, pero en el caso de Jarquín no  han tenido noticias. Maritza relató que su hermano emprendía la travesía por segunda vez. “Él estaba claro que era bastante riesgoso, al final el decidió ‘voy hacerlo’”. Asegura que para ellos es “muy difícil, porque él lo hizo para tener más ingresos económicos”, pero al final considera que no vale la pena.