LA HISTORIA DE MARÍA FERNANDA, DIAGNOSTICADA CON SÍNDROME DE DOWN

Todas las historias comienzan igual. Con la noticia de un cromosoma más en el par 21, el que indica que un bebé tiene síndrome de Down. A partir de ahí, las dudas, la culpa, la preocupación y al final, la calma.

María Fernanda Espinoza Martínez es una niña que sonríe de forma espontánea. Es jovial, cariñosa y siempre se muestra afectiva con las personas que lo rodean. Se emociona al ver una cámara frente a ella y comienza a hacer gestos para acercarse al micrófono y poder captar la atención de sus compañeros y lograrles sacar una sonrisa.

Espinoza quien ya tiene 11 años de edad nació con Síndrome de Down y su madre Lucía Martínez Campusano, quien es de escasos recursos buscó apoyo en el Instituto Médico Pedagógico "Los Pipitos", (IMPP) donde recibe fue recibida con los brazos abiertos.

Inicialmente fue un proceso difícil de asimilar; no obstante explica que en el centro logró encontrar la fortaleza necesaria para enfrentar la lucha.

"Yo vine aquí con María Fernanda a los cinco días de nacida me la atendieron y Teletón siempre me le ha aportado con los estudios, transporte, y con sus terapias", cuenta su mamá. Doña Lucía asegura que el apoyo en estos centros ha sido maravilloso "porque hemos encontrado una mano. Nos han brindado todo para la terapia de nuestros hijos y para sobrevivir estos momentos difíciles". Para la psicóloga española Paqui Nova, la niñez con síndrome de Down no debe ser tratada con lástima porque eso no favorece su desarrollo, son aptos de realizar cualquier actividad siempre y cuando su familia sepa potenciar su capacidad.

Según la directora del IMPP, Marieliz Gutiérrez, el año pasado contabilizaron 296 niños con Síndrome de Down, quienes son atendidos en sus centros.

Asimismo detalló que la terapia anual por niño tiene un costo entre 1 mil y 2 mil dólares, sin embargo los padres no pagan ni un sólo centavo porque el dinero recaudado en el Teletón  se destina para atender a niños y niñas con síndrome de down.