GABRIEL TRAVERSARI: ¿QUE SE RINDA QUIÉN?

Gabriel Traversari es un actor estadounidense-nicaragüense, director de televisión, escritor, cantante, compositor, pintor y fotógrafo. Nació en Los Ángeles, California, pero creció en El Crucero, un municipio en las afueras de Managua, Nicaragua. Sus primeros años de primaria los estudió en el Colegio Centroamérica de Managua. Ante los hechos que han transcurrido en Nicaragua, el emblemático actor nicaragüense, ha expresado su posición sobre lo que atraviesa su patria. Léela a continuación: "Que yo sepa, y hasta este momento, ni los estudiantes, ni la población en general, en sus manifestaciones, sus marchas, sus comunicados y conferencias públicas, han demostrado un ápice de confrontativismo pernicioso, ni suscitado a la violencia. Más bien ha sido todo lo contrario: he visto por doquier un ejemplo del más óptimo civismo, solidaridad, ética y amor patrio. A pesar del hostigamiento incesante, las amenazas y el atropello sanguinario del gobierno y sus aliados, este ha sido un levantamiento civil digno y ejemplar. Sin el liderazgo de figuras protagónicas ni de partidos políticos entrometidos, esta lucha pacífica le ha pertenecido a todos los nicaragüenses y hasta ahora a cumplido con numerosos y vitales cometidos. En dado caso, podrían considerarse como únicos momentos de júbilo errático los despales de esos bosques de lata, pero salvo un par de accidentales y lamentosos pormenores, hasta eso (y hasta donde se puede, dadas las circunstancias), se ha manejado con un cierto nivel de coordinación espontánea y respeto al prójimo y a la ciudadanía. Los que no crean necesario desmantelar tan perturbante símbología de autoritarismo y sometimiento, pues se respeta vuestra postura, pero es aparente que la mayoría de los habitantes de este país se artó de ver imponiéndose sobre nuestro panorama urbano tales siniestras, costosas e infertiles estructuras. No sería justo que ahora se aferren algunos a la euforia pública -y momentánea- que se hace manifiesta en estos peculiares ritos de "limpieza estética" y los tilden como actos de violencia e irraciocinio. Ya lo otro que ocurre con vándalos y oportunistas en todo el sector nacional es un asunto enteramente diferente y uno que, vale aclarar, ha sido, desde sus inicios, provocado por las mismas autoridades. Ciudadanos atrapados en estas alarmantes situaciones documentan, claramente, cómo instituciones del gobierno, reclutan y envían turbas criminales a iniciar estos disturbios anárquicos, que dan paso luego al caos y el desorden general, y luego se ausentan de lo que debería ser en este caso su única legítima función: la de proteger el comercio y contrarrestar tales saqueos y amenazas al orden público. Menciono todo esto porque veo cómo muchos, que inicialmente abrazaron abierta y efusivamente este movimiento transformativo -a como ha venido naturalmente desarrollandose- ahora neutralizan sus posturas y asumen una actitud participatoria blanda, tibia y peligrosamente conformista. Nadie quiere ni exige violencia. Nadie desea más innecesarias muertes, nadie considera que un comportamiento desordenado sea la respuesta, ni tampoco que un paro económico indefinido nos brinde ningún tipo de beneficio, pero si lo que se desea es un cambio radical, si lo que se busca es extirpar de la raíz una anomalía, un defecto terminal, un problema irremediable, a como ya la mayoría lo percibe, entonces hay que asumir los impredecibles oleajes colosales de este tsunami social. Un "happy medium" no existe bajo estas circunstancias. Es, o esto o aquello, y si el ímpetu del pueblo nos ha obligado llegar hasta aquí, ¿por qué entonces querer retractarse a inicios de jornada e invalidar lo que hasta ahora se ha logrado tan admirablemente? ¿Por qué colgar la toalla sin siquiera haber sudado los sacrificios de esta inevitable metamorfosis? Percibo incomprensible, pues, el reclamo por "la paz" cuando esta aún no se ha ganado, no la verdadera, no la permanente; cuando las vidas de tantos continúan en juego y cuando excesiva sangre inocente se ha derramado por defender lo que ahora estos individuos, protegidos de cualquier genuino peligro, acuevados en el confort de sus demandas a distancia, refutan con tanta desesperada vehemencia. Ánimo, por favor, que nunca se ganó nada sin esfuerzo y el camino cuesta arriba no ha sido jamás ni cómodo ni exento de obstáculos, trampas y contratiempos". Gabriel Traversari / Mayo 17, 2018