CRISTIANO SE CONVIERTE EN DEPREDADOR

De depresivo a depredador. Esa es la transformación experimentada por el fenomenal Cristiano Ronaldo, saliendo de un bajón de voltaje que llegó a preocupar al madridismo y sus legiones de seguidores por incluir pérdida de furia y de eficacia, para volver a ser el atacante ferozmente implacable, capaz de elevarse tan alto como la famosa columna de Trajano en Roma. Marcar cinco goles con variedad de diseños, es un alarde y el Granada estaba destruido a los 37 minutos consecuencia de ese triplete de Cristiano en el primer tiempo después del gol abridor marcado por Gareth Bale. El Madrid continuó huracanado en el segundo tiempo con goles de Benzema y Cristiano casi consecutivos con repetición del francés ampliando 7-0, y después de la anotación de Robert en lo que fue el único gol del Granada, Mainz y Cristiano cerraron por la tropa de Ancelotti sellando el espeluznante 9-1, que hace considerar como algo factible, la advertencia del técnico italiano, de cerrar la temporada asegurando 30 puntos en 10 juegos, decapitando rivales, esperando que el Barsa tropiece más de una vez, algo que casi ocurre ayer momentos después, logrando emerger el equipo de Luis Enrique entre complicaciones y vencer angustiosamente al Celta 1-0 con ese potente y certero cabezazo a quemarropa de Mathieu en el minuto 73, a la orilla del poste derecho,  facilitando tres puntos. De pronto, estábamos de regreso a la jornada del 1 de noviembre, que fue la décima, cuando el Real Madrid le clavó 4-0 al Granada y el equipo azulgrana fue sometido 0-1 por el Celta, siendo desplazado del liderato. Ahora faltando nueve fechas, el Barsa trata de aferrarse con uñas y dientes a esa ventaja de cuatro puntos conseguida en el Clásico, aunque sea sobreviviendo a las dificultades que se le presenten de diferentes tamaños, incluyendo la batalla con el Atlético de Simeone en la penúltima jornada. La agresividad del Real Madrid, desplegada brutalmente a partir del gol de Bale, que hizo olvidar la gran posibilidad que se le presentó a Robert Ibáñez, borró toda intriga respecto al futuro del duelo. El acribillamiento a plena luz del sol por parte del Madrid provocó escalofríos, mientras el Barsa, sufría en exceso viendo como Messi no pudo ejecutar con precisión un cuchareo con bombeo que significaba, en la aproximación del minuto 90, una ampliación 2-0 tranquilizante. El suspenso continuó en la extensión con un corner por cobrar y el árbitro por pitar con su toráx hinchándose. La amenaza fue despejada y sobrevivió el Barsa, seguramente preocupado de ver al Madrid con James en acción y Cristiano enfurecido. Esto obliga al equipo azulgrana, a no parpadear. Fuente: END