DEBUTA LA PRIMERA MUJER BEISBOLISTA EN MÉXICO

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Rosa María del Castillo sólo necesitó de un lanzamiento para hacer historia. La poblana se enfiló en la segunda entrada desde el bullpen rumbo a la lomita de las responsabilidades para enfrentar el gran reto. La joven de 18 años se convirtió en la primera mujer en jugar en una liga profesional de beisbol. Rosy entró en un momento apremiante para su equipo Azulejos de Tamanché que jugó ante los Senadores de la Morelos en la Liga Meridana. Estaban las bases llenas y enfrentó al cuarto bateador de los Senadores, Willy Castro, quien le conectó un doblete productor, para después retirar la entrada con un elevado. “La frialdad de los números”, frase clásica en las narraciones beisboleras del inolvidable Mago Septién, nos dice que la lanzadora permitió dos carreras con cuatro hits y dio una base por bolas en tan sólo un tercio de labor. Pero su nombre quedará grabado con letras doradas al ser la primera mujer en pisar un diamante profesional. “Me sentí muy feliz, la verdad no me la creía estar ahí. El manager (Oswaldo Morejón) me dijo que me acordara que hice historia, y que venían más cosas para mí, que iba a tener más oportunidades”, dijo Rosy vía telefónica, minutos después del partido. Morejón, quien desde hace cuatro años promueve activamente el beisbol femenil, fue quien solicitó el permiso a la liga para activar a Rosy en su roster, y fue él mismo quien llegó a la loma, desde la segunda base (es manager- jugador) para solicitar su ingreso. “El momento para meter fue difícil, yo había pensado meterla ya con el partido un poco más avanzado, pero creo que así de complicado ha sido todo este camino para que ella pudiera llegar aquí. Fue un momento muy bonito”. Morejón aseguró que su próxima oportunidad llegará muy pronto para Rosy y aseguró, que verán una mejor cara de la lanzadora, quien fue seleccionada para un equipo entre las mejores del mundo. “Hablé con ella al final del partido y ella me dice que está acostumbrada a lanzar en días seguidos, pero vamos a ir viendo cómo se va dando el trámite del juego. Le dije que esté tranquila, y que confiamos que ella nos va a ayudar”, dijo el dirigente. Rosy recibió felicitaciones de todos sus compañeros y el mejor regalo fue la sonrisa y el abrazo de su mamá, quien sufrió desde las tribunas y hasta “ponchó” al dolor de estómago, que tuvo por los nervios antes del debut de su hija.