EL BARCELONA SE IMPONE EN LA LIGA

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El Barcelona dio un golpe de mano a la Liga imponiéndose a un Atlético de Madrid que comenzó dominándole y acabó arrodillado ante la calidad de los cracks azulgranas y las dos expulsiones que le condenaron a pesar del orgullo que mantuvo hasta el último suspiro. Ganó el campeón por la lógica de su fútbol, empujado por un Suárez providencial y clave y aupado por Messi, quien no necesitó hacer un partido para enmarcar, bastándose con una aparición exacta para despertar a los suyos a la media hora. Desquiciado sin razón aparente en la recta final del primer tiempo, el Atlético se condenó de forma inesperada, convirtiendo el juego en patadas, cayendo en la expulsión de Filipe Luis primero y de Godín, ya en el segundo tiempo, para tener que rendirse a la evidencia. Asistentes los laterales y matadores los cracks, el equipo de Luis Enrique disfrutó de su despertar en cuanto los colchoneros dieron un paso atrás, empezando a verse agobiados por el asalto de un Barça que acusó el gol de Koke, que sobrevivió con dificultades a su eléctrica presentación pero que en cuanto entendió que la pelota es el centro de su universo futbolístico le dio la vuelta a la situación. Con una presión muy alta y dificultando la salida de balón, el Atlético se sintió cómodo y se mostró atrevido. Tanto que Bravo salvó un disparo soberbio de Saúl apenas comenzar y el mal tino de Carrasco evitó que el susto fuera a más... Pero lo que se veía era un mal presagio acabó cumpliéndose. Un despiste de Alba, la descolocación de la zaga, el centro de Saúl y el remate raso de Koke silenciaron el Camp Nou a los 10 minutos. Ganaba y mandaba el Atlético a un Barcelona fuera de onda, nervioso y que echaba en falta tanto la velocidad de balón como la participación de su tridente. Llegó el equipo de Simeone, sí, a disfrutar con el control del juego delante de un grupo de futbolistas despistados, con Mascherano fuera de posición y los laterales, adelantados, fallando a cada aparición... Irónico. Irónico porque fue Alba quien a la media hora asistió a Messi para que marcase el empate. Para entonces ya se había despertado el Barça, claro. La fortaleza le duró 27 minutos al equipo de Simeone pero a la que Oblak salvó un remate durísimo de Suárez la película cambió de guión. El Barça entendió la necesidad de combinar y hacer correr el balón, posicionarse y no caer en las urgencias. Y el resultado fue inmediato. Por la banda izquierda entró Alba y su pase justo raso y medido lo remachó sin perdón Messi a la red. El 1-1 provocó un cortocircuito al Atlético, que olvidó todo lo bueno que había hecho y decidió encerrarse, obligado también por el rival, y empezar a repartir. Los últimos diez minutos del primer tiempo fueron de una dureza a veces extrema de los rojiblancos, que la pagaron con la expulsión de Filipe por una plancha desorbitada a Messi. Para entonces ya había remontado el Barcelona, con un excelente pase profundo de Alves que Suárez convirtió en un gol de bandera, excepcional y similar al que le marcó al Real Madrid. ESPN

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