Real Madrid: Así comienza un campeón

Marca

No es el Bernabéu un estadio dado a aguantar hasta el final de los partidos, suele desinflarse antes para evitar el atasco. Ayer no. Se quedó para ovacionar a su equipo. Tal fue el nivel del campeón, brillante y sobrado de fútbol. Brillaron sus medios, pero también sus defensas y al final sus delanteros. Hasta Keylor, titular por sorpresa, obtuvo buena nota. Mereció una goleada mucho más amplia, pero faltó algo de puntería.

Como un año antes, la Roma pudo encajar una goleada escandalosa en el arranque de la Champions, pero lo evitó su portero. Entonces Alisson, ayer Olsen, milagroso en una colección de paradas de mucho mérito.

Es difícil acumular más opciones de gol para irse a la pausa en ventaja. Clara, además. El campeón arrancó con su once más clásico, con la sorpresa de Keylor bajo los palos. Sorpresa porque asentado Courtois durante dos partidos consecutivos en Liga se le suponía el tercero en Champions para establecer jerarquías. Lopetegui parece tener otros planes, y lo cierto es que no resultó muy relevante para el partido porque la Roma apenas se asomó al portal blanco.

Con paciencia y con variedad, el Madrid acumuló una docena de oportunidades claras, netas, desde el minuto 4 con un mano a mano de Bale hasta el extraordinario tanto de Isco. Durante media hora larga fue un martillo constante, robando arriba y llegando con claridad, con finura en los pases largos (Kross), medios (Modric) y cortos (Isco). Pero, como en Bilbao, la claridad general se acababa en el área. Con Bale más abierto, la salida natural del caudal de juego era Benzema, pero ha extraviado el último toque. Todos los previos los domina, pero el remate...

La exhibición de juego alcanzó a Carvajal, desdobládose como extremo y lateral escoba en una peligrosa contra romanista. Lo mejor que mostraron los capitalinos en el primer acto, superados en todos los sectores, especialmente el de Kolarov y Fazio. El único pero, el 0-0 que amenazaba con dominar al descanso. Lo remedió Isco, aprovechando primero el espacio generado por Benzema al salirse del área. Derribó al malagueño De Rossi, que recibió cartulina, y quedaron adjudicados de inmediato todos los golpes francos junto a la frontal. Un año después de exhibirse ante Italia, con un golazo a Buffon, dibujó un lanzamiento suave, tocadito, a la jaula. Golazo.

La bronca de Di Francesco espabiló algo a los italianos, que dieron un paso adelante. Dzeko lució su juego de espaldas para habilitar a Ünder y estrenar a Keylor, atento a la jugada, pero el Madrid encontraba muchos espacios a la contra. Por su buen criterio con la bola y por lo horrible que replegaba el contrario, como bien subrayó Manolas con el broncazo a sus compañeros. En ese intercambio, Bale dispuso de tres muy claras. Una se fue fuera, mal perfilado. La segunda, al larguero. Y la tercera, tras un servicio majestuoso de Modric, desembocío en el 2-0, con un demoledor zurdazo cruzado.

Lopetegui movió el banco con criterio. Colocó primero a Asensio en el verde, el gran sacrificado en el once. Retiró a Benzema, que recibió el reconocimiento de la grada. Y la calentó con la inclusión de Mariano, eléctrico desde que se colocó el peto y empezó a corretear por la banda. Conecta por su pelea infatigable. Algo que el Madrid no tenía.

Pudo descontar la Roma porque mostró algo de carácter y sentido en ataque. No lo permitió Keylor, con un par de buenas acciones ante De Rossi y, especialmente, con un remate duro y ajustado de Kolarov. Lo mejor del tramo final quedó para la sociedad del 'pisha' y el 'bro' que enlazaron en el área de lujo. El reverso de Asensio en el área chica fue caviar. Y para que nadie se fuera a casa sin postre, MD7 presentó su candidatura para solventar los problemas de puntería. Recibió de Marcelo, quebró hacia fuera y largó un derechazo extraordinario a la escuadra. Algo de premio para tanto fútbol.