Barcelona disfruta y gana al Tottenham

Foto/depor.com

El Barcelona dio un paso de gigante hacia los octavos de final de la Champions ganando en Wembley al Tottenham (2-4) en un partido soberbio, de principio a fin, que puso de manifiesto que Europa es otra cosa. Aparcando su depresión liguera, el equipo de Valverde disfrutó de su mejor noche de la temporada, supo sufrir cuando era necesario y se llevó una victoria tan vital como soberbia.

Bajo el embrujo de un Messi magnífico, que lideró la rebelión, el Barcelona completó la mejor primera mitad de la temporada, colocando por fin Valverde a Arthur en la medular y respondiendo el brasileño con una actuación estelar, combinando sin complicarse, repartiendo juego y siendo, junto a Busquets, el nacimiento de un futbol ofensivo y de posición que tanto echaba de menos el equipo este curso.

Casi acabó sufriendo, acaso sin merecerlo, el Barça tras marcharse al descanso con un 0-2 que invitaba a un optimismo que se demostró después exagerado. Marcó Coutinho el 0-1 gracias a un error garrafal de Lloris como final de una gran combinación entre Messi y Jordi Alba y remachó Rakitic, con un golazo, el 0-2 tras una extraña y fantástica asistencia del propio Coutinho. Todo parecía cantado... Pero lo mejor estaba por llegar.

Sin descanso

El regreso del vestuario, en la segunda parte, descubrió un partido enorme, desafortunado para el Barça de entrada, bestial para el Tottenham y maravilloso para el espectador.

El poste evitó en tres minutos dos goles de Messi que habrían sentenciado el duelo y de manera inmediata acortó distancias Kane con un excelente remate que despertó la euforia entre la hinchada local... Para que Leo, poco después, certificase su gol de rigor (ya suma 5 en 2 jornadas) tras una excelente jugada de conjunto.

Con el 1-3 pareció volver la calma pero no mucho después lo que hizo fue desatarse la tempestad, con el golazo de Lamela tras un error de Jordi Alba que colocó el 2-3 y condujo el choque a un final frenético, en el que tanto pudo llegar el 2-4 como el 3-3, entregados los dos equipos a una lucha sin fin de la que salió bien librado, sabiendo sufrir... Y encontrando el premio al final.

Messi, incombustible, peleó en cada centímetro del campo y provocó la jugada que desembocó en el 2-4 final, marcado por él para cerrar una noche que se recordará en Wembley.

Un Barça excepcional. Una victoria soberbia. Un paso de gigante