Zverev noquea a Djokovic y se corona maestro ATP a sus 21 años

Zverev celebra un punto.
AFP

Alexander Zverev se ha convertido este domingo en el maestro más joven del circuito desde que precisamente Novak Djokovic se impuso en las Finales ATP de Shangái en 2008. El serbio tenía 21 años, los mismos que su verdugo hoy en la final de la Copa Masters de Londres. Sascha cerró un tanteo favorable de 6-4 y 6-3, en 1 hora y 20 minutos.

Toda la presión la sentía Djokovic, el favorito por tenis y por ranking. Zverev era un invitado sorpresa, liberado tras dar ya la sorpresa en la semifinal de ayer ante Roger Federer. El alemán, con un 88 por ciento de primeros saques en la manga inicial, hizo lo que nadie había hecho en el torneo: se anotó un set ante el serbio y, además, le rompió por primera vez el servicio.

'Nole' había ganado 40 saques seguidos. Cedió el que hacía 41 ante un rival muy consistente desde el fondo de la pista. El número 1 mundial, una máquina de precisión durante toda la semana, fallaba más de la cuenta, especialmente con la derecha. Uno de esos tiros, que terminó en la red, le dio el 'break' a Sascha en el noveno juego.

Después de pasar por la silla de cambios, al teutón no le tembló el brazo. Tres saques directos para cerrar el parcial. Djokovic era un mar de dudas. Recordaba al de la final de Bercy con Karen Kachanov.

Dos dobles faltas

El lenguaje corporal del tenista de Belgrado no era el mejor. Cuando más decantado parecía el partido a favor del pupilo de Ivan Lendl llegó la reacción de Djokovic, ayudado por dos dobles faltas de su rival. Lo que pasa es que los intercambios largos siempre terminaban del lado alemán y eso preocupaba y mucho a 'Nole'. Otro error no forzado con la derecha significaba la tercera rotura consecutiva para el flamante campeón.

Zverev tuvo dos pelotas de rotura en el primer juego de la continuación. Aprovechó la segunda con un intercambio infinito que terminó con una derecha demoledora. El alemán había sido el único que había inquietado a 'Nole' en la fase de grupos. Esta vez estaba yendo un poco más allá.

Zverev lo estaba haciendo todo en la pista del O2 Arena, tanto lo bueno como lo malo. Su adversario se había quedado sin argumentos. Sacaba y voleaba con segundos servicios. La obra de arte del nuevo maestro, sustituto en el palmarés de Grigor Dimitrov, terminó con un pasante de revés para el recuerdo. Es el vigésimo tercer tenista que se corona en el último torneo del año desde la primera edición en 1970 que acabó en manos de Stan Smith.

Por Joan Solsona