Modric, el nuevo dueño del Balón de Oro

Luka Modric es el nuevo Balón de Oro. El croata del Real Madrid fue anunciado como el ganador del prestigioso galardón que entrega France Football en una ceremonia por todo lo alto en Le Grand Palais, a las orillas del río Sena, en París. De este modo, se rompe el duopolio que Cristiano Ronaldo y Messi ostentaban en el palmarés del trofeo en los últimos 10 años, en los que se repartieron cinco Balones de Oro cada uno.

Lo que parecía imposible mientras los dos cracks mundiales se mantuvieran en activo, se hizo realidad en un 2018 mágico para Modric. Cristiano fue segundo, aunque no estuvo en la gala, y Griezmann, otro de los que se consideraba favoritos, cerró el podio en tercer lugar. Messi, por su parte, sólo pudo ser quinto y dejó así de estar entre los tres primeros, algo que no ocurría desde 2006.

Tampoco ningún francés se llevó el premio, otra de las cuestiones que se había barajado tras la consecución del Mundial por parte de los galos. Pese a la presencia en el Top Ten de Griezmann, Mbappé y Varane, más los alegatos del seleccionador Didier Deschamps, el Balón de Oro no fue francés y Zidane seguirá siendo el último futbolista de esa nacionalidad en ganarlo (1998). Muchos consideran que este año era el idóneo para relevarlo.

Pero el gran triunfador de la noche, y de 2018, fue Luka Modric. A sus 33 años, elegante y dulce, como cuando juega al fútbol, mostró su alegría y la de todos los croatas por conquistar un galardón que le eleva a una categoría de la que solo un club selecto de jugadores puede presumir. Nunca antes un jugador croata, ni siquiera balcánico o de la extinta Yugoslavia, había logrado conquistar el Balón de Oro en sus 63 ediciones (se entrega desde 1956).

Los méritos de Modric están fuera de toda duda. También para los 180 periodistas de otros tantos países que se encargaron de emitir sus votos, entre ellos Alfredo Relaño, director de As, representante español en la votación. Luka ganó la Champions con el Madrid y fue subcampeón del mundo con Croacia. En los dos equipos tuvo el influyente peso de quien marca el ritmo de juego.

A nivel individual, fue nombrado mejor jugador del Mundial y ganó los premios de la UEFA y de la FIFA. Sólo le faltaba el Balón de Oro para ser coronado rey del fútbol mundial. Desde la noche de este lunes lo es. Un diamante sobre el campo, un talento indiscutible, un genio que ya forma parte para siempre de la historia de este deporte.

Por Aritz Gabilondo