UNAB: Propuesta para mitigar el impacto del Covid-19 en la economía de Nicaragua

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La Unidad Nacional Azul y Blanco UNAB planteó una propuesta para mitigar el impacto en la economía por el Covid-19 en Nicaragua, dado que el país viene arrastrando una crisis económica estructural desde 2018 y ahora se verá aún más comprometida por la inminente recesión económica global que provocará el COVID-19.

En la propuesta la Unidad Nacional propone trabajar en cuatro fases dirigidas a 1) Aliviar la carga de gastos y proteger los ingresos de la población durante la emergencia, 2) Proteger el empleo, 3) Redireccionar el gasto público, 4) Acceder a fondos internacionales de emergencia de manera condicionada.

En la primera fase dirigida al alivio la carga de gastos y proteger los ingresos de la población durante la emergencia, la organización propone tener en cuenta ciertas medidas entre ellas:

•   Reducir al costo, por tres meses, la tasa de intermediación para las remesas familiares, tanto por parte de bancos como por parte de las empresas que se ocupan de este negocio.

•   Flexibilizar el pago de los créditos a bancos, microfinancieras y casas comerciales, tanto para tarjetahabientes, créditos personales, créditos hipotecarios y créditos a empresas. Bancos con su casa matriz en Nicaragua estân otorgando facilidades en sus filiales en otros países centroamericanos. La Superintendencia de Bancos debe dictar las normativas apropiadas a estos propósitos.

•   Reducir las tarifas de comunicación tanto para  empresas como para usuarios. No es posible que en Nicaragua se pague una de las tarifas más elevadas de América Latina.

•   Reducción de las tarifas eléctricas y los precios del combustible en proporción a la disminución de precios internacionales del petróleo.

•   Restablecer la cotización al Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS) al 6.2S% del salario.

•   Eliminar el IVA a los productos de la canasta básica.

•   Una moratoria, por tres meses, en el pago del servicio de agua potable y energía eléctrica para los consumidores desempleados, o que tengan ingresos menores al valor de la canasta básica. Esta moratoria se aplicará también a microempresarios y pequeños empresarios que se encuentren en esta condición.

En la segunda fase que contempla proteger el empleo bajo el imperativo de la sobrevivencia de las empresas y su capacidad para mantener el empleo, las medidas que se proponen:

        • Suspender la retención destinada al Instituto Nacional Tecnológico    (Inatec). Esto representa el 2% de la nómina de las empresas.

•      Restablecer las condiciones fiscales previas a la reformas de febrero del año pasado. Esta medida dotaría de liquidez a las empresas

•      Restablecer la cuota del INSS a los empleadores al 19% de la nómina. Esto representa una disminución del 3.S% de la nómina laboral.

•      Acordar la flexibilización de las condiciones laborales: adelanto de vacaciones y reducción de la jornada, trabajo en casa, por ejemplo, a fin de preservar en Io posible la estabilidad y prestaciones laborales de trabajadores y empleados.

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En la tercera fase enfocada a redireccionar el gasto público, la UNAB propone una reforma al Presupuesto General de la República a fin de reasignar recursos en gasto corriente, principalmente a instituciones cuyo funcionamiento no es indispensable para atender la emergencia, así como revisar los 17 millones de córdobas destinados a gastos de capital.

Y por último en la cuarta fase sobre el acceso a fondos de emergencias internacionales piden  total transparencia frente a la sociedad, en el uso de los recursos adoptando las siguientes medidas:

 •   La presentación de un plan detallado, que deberá ser publicado, de la manera en que se proyecta utilizarlos. 

•   Un detalle de las medidas de mitigación a implementar, incluyendo medidas de distanciamiento social necesarias y la realización de muestreos aleatorios representativos que puedan orientar ulteriores medidas.

Entre las prioridades para asignar los recursos tanto internos como externos serían los siguientes:

•   Incrementar los fondos para adquisición del equipamiento hospitalario requerido para hacer frente al escenario con medidas de mitigación, incluyendo la adquisición de un número suficiente respiradores y equipamiento de un número requerido de UCIs, mascarillas y equipamiento de protección del personal sanitario

•   Crear un programa de apoyo económico al sector informal y a las personas que dejarían de recibir ingresos mínimos suficientes

•   Ampliar la canasta alimentaria de la merienda escolar y su cobertura al núcleo familiar, a fin de favorecer la seguridad alimentaria de una manera ordenada, conforme los registros y mecanismos de distribución ya existentes. Esta medida supone enviar a su casa a estudiantes y docentes mientras dure la emergencia

 •   Compensar al INSS la disminución de ingresos, a fin de asegurar la entrega puntual de las pensiones.

 •   Establecer un fondo de emergencia para aliviar el impacto económico y social de la crisis.

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Los miembros de la Unab señalan que si el Estado de Nicaragua no asume con seriedad medidas que permitan a la ciudadanía adoptar medidas extremas de distanciamiento social para “aplanar la curva” de contagio del COVID-19, el sistema de salud nicaragüense colapsará irremediablemente y el costo en vidas humanas será inimaginable.

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