Expertos: compradores perderán interés en crudo venezolano por caída de precios

La diatriba por la reducción de producción de países miembros y aliados de la OPEC empujó este lunes 9 de marzo de 2020 a la baja los precios de los crudos Brent y WTI.

El estancamiento de la economía global por el nuevo coronavirus, el COVID-19, aunado a las recientes diferencias entre Rusia y Arabia Saudí sobre los recortes de producción, explican el desplome de los precios del petróleo en los mercados internacionales, diagnostican expertos consultados por la Voz de América.

Los expertos observan también que la industria petrolera de Venezuela, ya restringida por sanciones de Estados Unidos, resultará particularmente perjudicada por la tendencia reciente a la baja del mercado internacional.

Los precios de los crudos Brent y WTI se derrumbaron en 30 por ciento al abrir los mercados del lunes tras la diatriba entre dos de los mayores productores del mercado.

Cerca del cierre de los mercados europeos, hubo una leve recuperación de los precios. El Brent se vendía a 36,81 dólares, con una caída de 18,69 por ciento, y el WTI, a 34,06 dólares, 17,49 por ciento menos que la jornada bursátil del viernes.

El fracaso de una reunión multilateral de países productores en Austria, la semana pasada, explica en parte el hundimiento de los precios.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, citó en Viena a sus 14 miembros y a aliados -Rusia, el de mayor jerarquía- para proponer un recorte de 1,5 millones de barriles diarios a fin de minimizar el impacto del brote de COVID-19.

La cifra representa 3,6 por ciento de la producción mundial de petróleo. Los países que no integran la OPEP sacrificarían medio millón de los barriles de esa propuesta, es decir, 30 por ciento de la cuota de reducción. Rusia rechazó la iniciativa.

Arabia Saudí respondió el domingo anunciando que produciría una cuota récord de 12 millones de barriles de crudo al día, lo que empujó a la baja los precios del crudo.

José Toro Hardy, economista y exdirectivo de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, recuerda que China, la segunda mayor economía del mundo, tendrá el menor aumento de su producto interno en 30 años debido a los efectos del COVID-19.

Esa contracción económica, -explica-, ha provocado la disminución de su consumo interno promedio de 13,5 millones de barriles de crudo al día a 12,5 millones.

“Esa disminución se suma a los excedentes que ya existían de la oferta petrolera. La OPEC propone la reducción, pero Rusia no lo acepta y Arabia Saudí anuncia que va a aumentar. Se traduce en una guerra de precios y en la caída de los precios del petróleo que vemos hoy”, pormenoriza.

Venezuela se verá afectada

Toro Hardy estima que Rusia rechazó la propuesta para prevenir que Estados Unidos, principal productor, viera beneficiadas sus inversiones en fracking, una técnica de fracturación hidráulica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo.

Cita a firmas consultoras del mercado internacional, que proyectan que el precio promedio del barril de petróleo rondará los 20 dólares este año.

“Rusia se verá afectada, porque es extremadamente dependiente de su industria petrolera. No tiene una economía diversificada como la de Estados Unidos”, evalúa.

También, prevé que Venezuela resulte perjudicada por el desplome de precios. “Ya tiene una caída severa de su producción, que está a niveles del año 1945. Pero, además, tiene cada vez mayores dificultades para vender su petróleo”, comenta.

Augura que Rusia, que compra cerca del 60 por ciento del crudo venezolano, pierda su interés en esas operaciones en territorio suramericano.

“Su interés mayor estará en la colocación de su producción doméstica. Con un precio tan bajo y con las sanciones (de Estados Unidos), es probable que pierda interés en el petróleo venezolano”, opina.

Toro Hardy estima que un precio bajo del petróleo pudiera ayudar a China a recuperarse económicamente una vez que se controle el brote del COVID-19.

Crudo venezolano sin compradores

Russ Dallen, abogado y socio de la firma de inversores Caracas Capital, nota que la caída de los precios globales del crudo será una estocada económica para Venezuela.

“Va a terminar de hacerle a Venezuela lo que la corrupción y la estupidez, seguidas por las sanciones de Estados Unidos, comenzaron: acabar con lo que queda de la producción ya anémica (de petróleo)”, valoró Dallen.

Dallen recuerda que Venezuela solo produjo en enero 733.000 barriles de petróleo al día a razón de 50 dólares por unidad. El país suramericano dejó de percibir, solo este lunes, 17 millones de dólares por su producción petrolera, afirma.

“Aparte del colapso en el precio, hay mucho petróleo en el mercado y la mayoría del crudo del régimen (de Nicolás Maduro), que ya se ha vuelto ‘radioactivo’ por las sanciones de Estados Unidos, tendrá más dificultad para encontrar compradores”, vaticina.

Varapalo a la "inercia" económica

La caída de los precios mundiales del crudo obedece al impacto del Covid-19 en la “inercia” de la industria petrolera y la económica general, valora Ríchard Márquez, profesor de la Facultad de Ingeniería en Petróleo de la Universidad del Zulia.

“La razón es multifactorial. Más que las declaraciones de Rusia y Arabia Saudita, está la desaceleración económica de China. No puede importar materia prima. Muchas de sus fábricas están cerradas. Si no hay quien te compre el hidrocarburo que mueve las máquinas (en China), el precio cae”, observa.

Considera que la reducción de la dinámica laboral en ciudades en cuarentena y la cancelación o reducción de vuelos en Asia y Europa aportan su cuota de crisis al mercado petrolero.

“El consumo de gasolina de avión es inmenso. Eso desacelera la economía y la industria de los hidrocarburos. Tener barcos en altamar cargados de combustible y no tener mercados donde venderlo es costosísimo”, estima el experto.

Márquez advierte que la paralización de fábricas e industrias en China ha generado un efecto dominó en el mercado petrolero, que, comenta, no puede hacer lo propio.

“Si pocos están comprando crudo, es preferible vender al costo que parar la industria. No podemos cerrar los pozos. Es mejor tenerlos vivos, que muertos”, dice.

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