Nicaragua Año 2020: la trampa de la deuda externa y el desarrollo

El endeudamiento neto del país está entrando a niveles de riesgo porque la capacidad que tiene el país para pagar esa deuda disminuye.

Oscar-René Vargas / 29 de diciembre de 2020.

1.    Es necesario invertir en los sectores productivos, útiles y esenciales para la población, el endeudamiento no es malo per se. Sin embargo, en los últimos años el país ha caído en la trampa de la deuda externa y/o eterna.

2.    Los que defienden el endeudamiento económico del régimen afirman: las sumas que se reciben como préstamos serán invertidas en la economía, generarán crecimiento, empleos, mejorarán las infraestructuras, aumentarán el PIB y, finalmente, producirán la riqueza necesaria para el reembolso de la deuda paralelamente a una mejora en los ingresos. Sin embargo, en realidad no ha sido así.

3.    En el año 2007, de acuerdo al “Informe Anual 2013” del Banco Central de Nicaragua (BCN), la deuda externa total era de US$ 5,043 millones de dólares.

4.    En el 2016, de acuerdo al BCN la deuda externa total del país ascendía a US$ 10,053.5 millones de dólares. La razón entre la deuda externa total y el producto interno bruto (PIB) alcanzó el 81.3 por ciento y la razón entre deuda externa total y las exportaciones alcanzó el 184.2 por ciento.

5.    El informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que hasta el 2017 fue una de las principales fuentes de financiamiento de Nicaragua; sin embargo, en el 2018 no le aprobó nuevos préstamos al régimen Ortega-Murillo. Entre 2014 y 2017, Nicaragua obtuvo empréstitos del BID por un monto de US$ 1,035.6 millones de dólares; es decir, que por año se le aprobaron, en promedio, US$ 258.9 millones de dólares de recursos frescos.

6.    Hasta el 2017, de acuerdo al BCN, el 70 por ciento del financiamiento externo del gobierno provenía de las multilaterales Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A partir del 2018, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) se transformó en el principal proveedor de dinero fresco.

7.    Hasta mayo de 2018, el BID era el mayor prestatario de Nicaragua con US$ 1,976.1 millones de dólares en adeudo; es decir, el 51 por ciento del total de préstamos provenientes de los organismos multilaterales. Le seguían el BCIE con US$ 764.9 millones de dólares y el BM con US$ 613.7 millones de dólares.

8.    El “Informe de Deuda Externa. II Trimestre 2020” del BCN, indica que, en el segundo trimestre de 2020 (julio 2020), el saldo de la deuda externa total era de US$ 11,674.8 millones de dólares y el servicio de la deuda correspondiente al segundo trimestre 2020 fue de US$ 565.8 millones de dólares, de los cuales US$ 486.7 millones fueron pagos de principal y US$ 79.1 millones pagos de intereses y comisiones.

9.    Según el informe del BCN, la deuda externa total de Nicaragua a septiembre de 2020 sumó US$ 11,721.0 millones de dólares, de los cuales US$ 6,535.3 millones corresponden al sector público y US$ 5,185.7 millones al sector privado.

10.    En el 2020, al caer el PIB a unos US$ 11.4 mil millones de dólares y al incrementarse el monto de la deuda, la proporción de la deuda en términos de PIB aumenta al 93.6 por ciento, se acerca al máximo de endeudamiento. Es una luz amarilla que puede ponerse en rojo con los nuevos préstamos recibidos a finales del 2020 y en el 2021.

11.    El endeudamiento neto del país está entrando a niveles de riesgo porque la capacidad que tiene el país para pagar esa deuda disminuye. La deuda es preocupante a mediano plazo, ya que la deuda está en aumento desde el 2016: por cada dólar de incremento de esa deuda no hay generación de recursos internos suficientes para poder hacerle frente a esos pagos sin afectar el crecimiento potencial.

12.    Se está comprometiendo el crecimiento a mediano y largo plazo. Al ir aumentando el coeficiente de deuda interna y externa, el margen de maniobra se irá estrechando; esto puede conducir a que dentro de poco el gobierno no tenga recursos para inversión que facilite el crecimiento.

13.    La deuda total junto al aumento del déficit en la cuenta corriente (la diferencia entre las divisas que dispone el país y las que requiere para cumplir sus obligaciones financieras y comerciales), pudiera crear un problema a mediano plazo.

14.    También hay que tomar en cuenta el diferencial entre las sumas concedidas en concepto de préstamos y las efectivamente recibidas e invertidas en el país (hay que restarle comisiones y honorarios que reciben los acreedores y los tipos de interés); la malversación del dinero público por parte de las elites (permitido por la corrupción con el sostén del régimen); los mecanismos comerciales y el tratado de libre comercio que contempla que las inversiones extranjeras tienen la libre repatriación de los beneficios; los incluso choques exógenos que debilitan severamente la capacidad para pagar la deuda (efectos del cambio climático, huracanes, crisis económica, etcétera).

15.    Además, el país no dispone de una facultad para actuar sobre variables como los tipos de interés internacionales, el precio de las materias primas (los términos del intercambio), los grandes flujos de inversiones, las decisiones de las instituciones multilaterales (FMI, Banco Mundial, BID y BCIE).

16.    En caso de afectación con una o varias de las variables indicadas, Nicaragua puede rápidamente encontrarse asfixiado o en, todo caso, fuertemente desestabilizado por la caída del monto de los préstamos o el derrumbe de la Inversión Extranjera Directa (IED).

17.    La contracción del PIB entre 2018-2020 se explica tanto por la significativa demanda interna en cada uno de sus componentes como por la caída parcial de la producción de bienes y servicios de los distintos sectores de la actividad económica como consecuencia de la crisis sociopolítica desde abril 2018 y los efectos negativos de la pandemia del coronavirus.

18.    Ello conlleva a una alteración de los flujos de ingresos de las empresas locales, la contracción de las inversiones extranjeras directas, que impactó en el empleo y, por ende, en el consumo, como consecuencia del menor ingreso de las personas. Solo el comercio exterior contribuyó positivamente, a causa tanto de un crecimiento de las exportaciones como de una caída de las importaciones.

19.    Conclusiones: A) La deuda externa pasó de US$ 5,043 millones de dólares en el 2007 a US$ 11,721.0 millones de dólares a septiembre de 2020, lo que significa un incremento de 132.42 por ciento lo que significa un crecimiento promedio del 9.45 por ciento anual. El haber aumentado los saldos de la deuda externa, ha incrementado con ellos los pagos de intereses del país hacia el exterior, con el consecuente impacto negativo en el saldo de la renta y el desarrollo.

20.    B) El crecimiento promedio del PIB entre 2007-2019 ha sido de 4.22 por ciento anual. Más del 70 por ciento de ese crecimiento del PIB ha sido posible por el aporte combinado del dinero venezolano, las remesas, los préstamos, las inversiones extranjeras directas (IED) y el dinero ilícito o lavado de dinero. Una caída de uno o varios de los factores que permitieron el crecimiento del PIB afecta el crecimiento del país.

21.    Por ejemplo, de acuerdo al “Estudio Económico de Centroamérica y la República Dominicana en 2019 y Perspectivas para 2020” de la CEPAL, entre el 2015 al año 2018 la IED bruta alcanzó los US$ 3,829.1, millones de dólares; sin embargo, la IED neta (después de la repatriación de capitales) fue, en el mismo período analizado, de US$ 2,749 millones de dólares. Es decir, el crecimiento no ha sido producto de un incremento de la producción nacional y depende del vaivén de los factores señalados.

22.    C) El crecimiento del PIB no ha producido ningún cambio en la matriz de producción del país, tampoco en la canasta de exportaciones ya que se sigue exportando los mismos productos, las inversiones extranjeras se han focalizado en la energía, minería, telecomunicaciones, procesamiento de productos primarios (leche, carne, etcétera). En el bienio (2017-2018) las exportaciones de bienes representaron el 37 por ciento del PIB.

23.    D) Mientras que el crecimiento del PIB ha sido del 4.22 por ciento anual, el capital financiero ha obtenido una tasa de ganancia superior al 20 por ciento anual, lo que significa un drenaje de los otros sectores productivos a los bancos (capital no productivo) limitando el crecimiento potencial del país. El gran capital local ha invertido, principalmente, en la construcción, turismo, mataderos, plantaciones de azúcar, palma africana, servicios, en la región centroamericana, en los paraísos fiscales, etcétera.

24.    E) Otros factores que han limitado el crecimiento potencial ha sido los altos precios de la generación y comercialización de la energía eléctrica (la más alta de Centroamérica), las sobreganancias en los precios de los combustibles, la corrupción generalizada en el Estado, las exoneraciones de impuestos al gran capital y una visión del desarrollo del siglo XIX de la clase empresarial y gubernamental. El país continuará en un proceso de decadencia o estancamiento ininterrumpido mientras la dictadura Ortega-Murillo permanezca en el poder.

25.    La dictadura no saldrá voluntariamente del poder. Es tiempo de desobediencia y lucha democrática, lucha incesante cotidiana, lucha como forma de vivir, lucha que se ha vuelto condición de sobrevivencia para salir de la decadencia en la que nos encontramos.

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ