La economía de Nicaragua en alitas de cucaracha

Sin sumar las cifras de octubre, al mes de septiembre se habían fugado unos U$ 1,277 millones de dólares del sistema financiero nacional. Se han despedido o suspendido a más 417,000 trabajadores y el INSS ha perdido a 134,347 de sus cotizantes.

El déficit del INSS se duplicó y el régimen planea hacer una reforma aumentando cuotas a empleadores y empleados para el año 2019.

El crédito está casi en 0%.

El fantasma de la inflación y el corralito financiero asoma su cara más fea.

Si tomamos en cuenta que en cualquier momento la OEA (Organismos de Estados Americanos) suspende a Nicaragua y los Estados Unidos aprueban las primeras sanciones contra la dictadura sandinista.

En verdad la economía nicaragüense está en alitas de cucaracha.

Todo por las constantes y graves violaciones a los Derechos Humanos que ejecuta la dictadura sandinista; la masacre, tortura y represión ha generado una desconfianza de consumidores y agentes económicos.

Ha espantado a los turistas

El 96% de las inversiones se retiraron o se paralizaron.

La maquila que genera unos 130,000 empleos puede ver bloqueadas sus exportaciones por considerar el mercado norteamericano que cada prenda hecha en Nicaragua, está teñida de sangre.

Solo un cambio de gobierno por medio de elecciones legítimas, transparentes y adelantadas devolverá la confianza del pueblo y de la comunidad internacional al futuro de Nicaragua. Solo así se logrará nuevamente la legitimidad, confianza y la legalidad con un nuevo gobierno.

Aquí todos tenemos un papel que jugar, para que la transición se haga los más pronto posible con los menores costos en términos de vidas humanas, represión y hecatombe económica.

Aquí nadie se salva, NADIE.

Ni el dictador, ni sus secuaces.

De continuar con la represión y la masacre, el régimen condenará a los nicaragüenses al desempleo masivo, a la quiebra de las empresas, al aumento de la pobreza y al final, al hambre a miles de familias nicaragüenses.

No hay futuro con el gobierno sandinista, es un hecho histórico, es una desgracia nacional.

Hagamos los que nos toca a cada uno por nuestra propia sobrevivencia y el futuro de la patria.

Seamos esforzados y valientes.

De Dios, el cambio viene y nada, ni nadie lo detiene.

¡Qué Dios bendiga a Nicaragua!

Licenciado Miguel Mora