Principales características del fascismo

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Totalitarismo

En el fascismo, el Estado está presente en todos los aspectos de la vida de la gente, sin dejar abierto ningún canal para que puedan escucharse voces disidentes. La ideología todo lo penetra: el trabajo, la escuela, la juventud, los medios de comunicación, etc. La democracia y el voto se consideran métodos inútiles para llevar adelante un país, y obviamente, solo existe un partido político único.

Antiliberalismo

En el fascismo, la libertad individual no es un valor, por el contrario, todos se deben subordinar plenamente al Estado y ponerse a su entero servicio. También es denostada la libertad de mercado y la libertad de asociación y culto.

Tercera posición

Se considera al fascismo una tercera posición, que nada tiene que ver ni con el capitalismo ni con el comunismo, ideologías a las que considera incapaces de funcionar en el mundo real.

Anticapitalismo

La figura del banquero-financiero como elemento degenerado de la burguesía se estigmatizó de la mano del nazismo, una forma particular de fascismo que terminó convirtiendo a la Alemania de Hitler en la cara más oscura y denigrante del comportamiento humano. El anticapitalismo fascista se expresó, por ejemplo, a través de la organización corporativa del trabajo, en la que tanto los empresarios como los trabajadores fueron obligados a pertenecer a sindicatos controlados por el partido único.

Corporativismo

El fascismo determinó que los conflictos de intereses de clase quedaran completamente suprimidos mediante una política de sindicato vertical y único, que recibe las directrices del gobierno.

Autoritarismo

En el fascismo no existe espacio alguno para el disenso; el funcionamiento social se sustenta en una rígida disciplina y un apego total a las cadenas de mando. La insubordinación era castigada con dureza.

Militarismo

Para sostener el autoritarismo hacía falta un fuerte aparato militar, cuyo espíritu trascendió a la sociedad toda. La educación en los valores castrenses y los grandes desfiles de uniformados, planeados meticulosamente, se hicieron parte del paisaje cotidiano en los períodos de gobiernos fascistas. Además, los partidos fascistas organizaron grupos de paramilitares que se involucraron en la persecución de los opositores.

Propaganda desmedida

La radio y la prensa han significado mucho durante los regímenes fascistas, ya que actuaron como instrumentos de propaganda masiva para difundir los ideales y los supuestos logros, dejando cerrado todo acceso a opiniones diferentes.

Nacionalismo

El concepto de nación es enaltecido en el fascismo, el cual da un valor supremo a la unidad nacional y a la familia como base de la sociedad, con el rol de la mujer claramente ubicado en la casa, atendiendo al marido y a los hijos, y el del hombre en el mundo del trabajo y la defensa de la nación.

Personalismo

La historia demuestra claramente que los gobiernos fascistas siempre se organizaron en torno a la figura de un jefe o caudillo, que partiendo de cierto carisma supo ir construyendo toda una estructura jerárquica en la que él ocupa la posición central, erigiéndose en la única voz autorizada, la del líder, y quienes lo rodean sostienen esa imagen mediante el culto a la personalidad, que trasciende y llega a toda la población.

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