A 42 años del asesinato de Pedro Joaquin Chamorro, su llamado a la unidad sigue vigente

Editorial La Pensa

Se cumplen hoy 42 años del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, ocurrido en el centro de la ciudad de Managua el 10 de enero de 1978.

Aquel magnicidio desencadenó una tempestad política que culminó en julio del año siguiente con el derrocamiento de la dictadura somocista.Pero para la desgracia nacional, los comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional que tomaron el poder impusieron otra dictadura en Nicaragua.

Pedro Joaquín, como lo llamaba afectuosamente el pueblo, brilló en todos los campos en los que actuó, particularmente en el periodismo donde fue adalid de la libertad de prensa; y en la política, en la que luchó hasta sacrificar su propia vida por la libertad y la democracia para Nicaragua.

                           

 

En esa lucha ejemplar Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue un abanderado de la unidad opositora, la que concebía como herramienta indispensable para derrotar a la dictadura y establecer la democracia.

"La unidad de todo el pueblo, de los sectores políticos, económicos y sociales, para luchar por la democratización de Nicaragua -proclamó el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal-, es el mandato de nuestra historia y la exigencia apremiante de las circunstancias que vive el país".

A partir de ese criterio lúcido, realista y patriótic, el doctor Chamorro se consagró a promover la unidad de la oposición y en tal empeño no excluía a nadie por razones o prejuicios políticos e ideológicos.

A pesar de que en el primer editorial que escribió al asumir la dirección de LA PRENSA, el 11 de septiembre de 1948, el doctor Chamorro expresó que uno de sus objetivos era "combatir el comunismo en cualquier forma que se presente", eso no le impidió comprender que sin la unidad total de la oposición, incluyendo a los comunistas, no se podría derrotar a la dictadura somocista.

Y así, en un discurso memorable que pronunció en la Plaza de la República de Managua, en octubre de 1966, proclamó que en la gran unidad de la oposición debían entrar todos, "hasta los socialistas", que eran los marxistas-leninistas de aquella época.
 
Pasando del discurso a la práctica, el doctor Chamorro Cardenal encabezó en 1970 la formación de la Coalición Opositora Nacional (CON), en la cual participó el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) pero por conveniencia política no figuró públicamente. Sin embargo, en diciembre de 1974 los socialistas estuvieron abiertamente y con iguales derechos, entre los partidos fundadores de la Unión Democrática de Liberación (UDEL), presidida por Chamorro Cardenal.


El doctor Chamorro Cardenal reconoció amargamente en su Diario Político, con fecha 23 de febrero de 1976, que "el cuadro de incomprensión, envidia y posiciones anti-pragmáticas... ha sido el comején de la oposición". Y lo sigue siendo en la actualidad.

Sin embargo el no renunció a su empeño en unir a toda la oposición contra la dictadura somocista, como tampoco deben renunciar ahora los convocados por la historia para dirigir la lucha contra la dictadura orteguista.
 
Esta es una deuda histórica con Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y su cumplimiento es ineludible para que Nicaragua vuelva a ser una república democrática.  


  

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