El partido de gobierno

Opinión Oscar René Vargas

El modelo del partido de gobierno es fuertemente jerarquizado, existe una verticalidad que hubieran querido alcanzar los mismísimos miembros de las juventudes hitleriana, de esa manera aparece como un instrumento de control político y manipulación de masas al servicio de Ortega-Murillo.

También es un partido afectado por un culto desmedido a la personalidad, cuya manifestación más palmaria tal vez sea la atribución al dictador de cuantas acciones virtuosas se han generado en el seno del régimen.
Los ministros del régimen Ortega-Murillo son meras terminales sumisas del capricho de la pareja presidencial, prestos a dejarse humillar a cambio de mantenerse en el cuarto o quinto círculo del poder.

Solamente la palabra de Ortega se escucha en las reuniones donde apenas hay debate, porque Ortega tampoco lo admite. Para Ortega-Murillo, sólo valen las opiniones corroborativas o halagüeñas.

Cuando las palabras de los funcionarios no son ni lo uno ni lo otro; es decir, las personas que se atreven a opinar libremente son arrinconadas o separadas sin miramiento alguno.

La posible existencia de una corriente de opinión alterna preocupa en la medida en que pudiera propiciar la aparición de una figura que pudiera hacer sombra a Ortega o a la sucesora designada y convertirse en un futuro rival.

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