Trump habla de supuesto "fraude" y "corrupción" en el proceso electoral

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda la legitimidad de las elecciones presidenciales alegando que el voto por correo ha supuesto "una tremenda corrupción y fraude", y aunque dijo que existían muchas pruebas, no presentó ninguna a los medios. 

“El voto por correo ha destruido nuestro sistema, es un sistema corrupto. Y convierte a la gente en corrupta aunque no lo sean por naturaleza, se corrompen. Es demasiado fácil", aseguró el mandatario desde la sala de prensa de la Casa Blanca.

A pesar de la gravedad de las acusaciones, Trump compareció ante los medios solo, sin que le acompañara ningún funcionario del Departamento de Justicia ni del Departamento de Seguridad Nacional. El presidente no aceptó preguntas.

A falta de conocerse los resultados oficiales en seis estados, Trump marcha en estos momentos a la zaga en el escrutinio, con 214 votos electorales frente a los 253 cosechados por Joe Biden hasta el momento.

“Si solo cuentan los votos legales, gano con facilidad. Si se cuentan los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección; si cuentan los votos que llegaron tarde", sostuvo.

LEER MÁS: Aún sin ganador, Biden aumenta ventaja en elecciones de EE.UU.

Con su intento de reelección en peligro a raíz de la reñida contienda del martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado acciones que podrían conducir a una prolongada batalla legal.

La campaña de Trump presentó demandas el miércoles en tres estados clave que determinarán el ganador de las elecciones, alegando un presunto mal manejo de las boletas que se enviaron por correo.  Trump pidió que se detuviera el conteo de votos en Michigan y Pensilvania, y alegó que los funcionarios electorales de Georgia estaban contando incorrectamente las boletas que llegaron tarde. En otro estado crucial, Wisconsin, el equipo legal del presidente Trump solicitó un recuento.

Al hacerlo, las fuerzas del presidente Trump están intentando bloquear el conteo de un gran número de boletas por correo y en ausencia.  Frente a ellas Trump argumenta, sin pruebas, que son fraudulentas y que están mejorando las posibilidades de que el retador demócrata Joe Biden gane las elecciones.

El exvicepresidente Joe Biden, fue declarado ganador en Michigan y Wisconsin, pero los conteos no han culminado ni en Georgia ni en Pensilvania, tampoco en Nevada y Arizona.

“También exigimos revisar las boletas que fueron abiertas y contadas mientras no teníamos acceso significativo”, dijo el gerente de campaña de Trump, Bill Stepien, en un comunicado anunciando la demanda en Michigan.

Las demandas se presentaron después de que Trump señaló la madrugada del miércoles que iría directamente a la Corte Suprema para detener el conteo de millones de boletas por correo o en ausencia.

Los expertos legales dicen que no hay forma de que el presidente estadounidense pueda solicitar directamente al tribunal superior que ayude a detener el conteo de votos en una elección legalmente constituida. Sin embargo, la amenaza sugiere que la campaña de Trump se está preparando para una batalla legal postelectoral prolongada, en lo que ya ha sido el ciclo electoral más litigado en la historia de Estados Unidos.

“La campaña de Trump ha seguido las mismas tácticas sin descanso durante un año, así que no puedo imaginar ninguna razón por la que se detendrían hasta que hayan agotado todas las vías”, dijo James Gardner, profesor de derecho y experto en elecciones de la Universidad de Buffalo.

Queda por ver, cuánto tiempo durará la incipiente lucha legal.

Si bien la Corte Suprema podría intervenir para resolver una disputa electoral, al igual que lo hizo durante la batalla electoral de 2000 entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore, quienes presenten el caso deben pasar por varios pasos previos que garantizan un debido proceso legal.

"No existe una ley que permita la suspensión arbitraria del conteo de votos en todo el país o incluso en un estado en particular, por lo que no habría base legal para buscar ese alivio", dijo Kim Wehle, profesora de derecho en la Universidad de Baltimore y autora de “Lo que necesita saber sobre la votación y por qué”.

Eso no quiere decir que Trump no tenga un amplio recurso legal a su disposición, ya que busca asegurar un mínimo de 270 votos electorales necesarios para ganar la reelección. Hasta ahora, los resultados de las elecciones en 44 de 50 estados le han dado a Trump 213 votos electorales y a Biden 253, según un recuento de VOA. Los resultados en los estados restantes están demasiado cerca para concluir a quien favorecerán.

Sin duda, si Trump o Biden obtienen suficientes votos en las carreras no declaradas y lo hacen por un margen insuperable, desafiar los resultados se volvería difícil y potencialmente discutible, según los expertos legales. Pero si la diferencia entre los recuentos de votos se reduce, cualquiera de los candidatos puede disputar el resultado.

“Pero tendrá que ser un desafío estado por estado, casi voto por voto”, dijo Wehle.

Incluso cuando el resultado de la elección seguía siendo cuestionado, tanto la campaña del mandatario Trump como la del exvicepresidente Biden afirmaron que estaban al alcance de la victoria.

"Sentimos que el presidente está en una muy, muy, muy buena posición esta mañana", dijo el gerente de campaña de Trump, Bill Stepien, durante una llamada de prensa el miércoles.  

La gerente de campaña de Biden, Jen O’Malley Dillon, hablando durante una llamada separada con los periodistas, dijo que Joe Biden estaba "en camino de ganar esta elección y que será el próximo presidente de los Estados Unidos".

Solicitud de recuento no es inusual

Un recuento de votos como el que busca Trump en Wisconsin no es extraordinario. En 2016, la nominada por el Partido Verde, Jill Stein, pidió un recuento en el estado. Cuarenta y siete estados permiten que los candidatos perdedores soliciten un recuento. De los restantes estados no declarados, solo Arizona no lo hace.

Sin embargo, los recuentos de votos rara vez cambian los resultados, y si Trump no obtiene un desenlace favorable a través de un recuento, podría impugnar los resultados, según los expertos.

Una posible disputa probablemente girará en torno a las papeletas de votación por correo que lleguen después del día de las elecciones, según Hans von Spakovsky, experto en derecho de la Heritage Foundation.

La pandemia influye en las elecciones

Tres de los estados más reñidos en este ciclo electoral, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin, cambiaron sus reglas durante la pandemia de coronavirus para permitir que las boletas lleguen después del día de las elecciones fueran contabilizadas.

La semana pasada, la Corte Suprema confirmó los plazos extendidos de Carolina del Norte y Pensilvania, pero rechazó los de Wisconsin.

La campaña de Trump podría potencialmente argumentar en la corte que extender el plazo para recibir las boletas es inconstitucional, dijo Gardner.

Otra posible controversia probablemente se centrará en las boletas deficientes por correo y si deben rechazarse sin dar a los votantes la oportunidad de solucionar los problemas. El martes, justo cuando comenzaba la votación, los republicanos presentaron un par de demandas contra "curar" o solucionar problemas con las boletas en Pensilvania.

Votaciones problemáticas

La cantidad de papeletas problemáticas que se rechazan es significativa.

Durante las primarias de este año, se rechazaron más de 550.000 boletas deficientes que llegaron por correo en 30 estados, según un análisis de NPR, lo que provocó un litigio en Nueva York. Von Spakovsky dijo que el candidato perdedor podría presentar un litigio similar.

“Si hay algún litigio que impugne el conteo de las boletas, el rechazo de las boletas ausentes y la extensión del tiempo para las boletas ausentes, no tengo ninguna duda de que quien pierda en ese litigio probablemente estará preparado para llevarlo hasta el Tribunal Supremo de EE. UU.”, dijo von Spakovsky.

LEER MÁS: Simpatizantes de Trump pidieron detener el conteo de votos en Michigan y Arizona

Pero otros advirtieron que el tribunal superior probablemente se opondrá a ser arrastrado a una pelea política. Según Gardner, casi 20 años después de su controvertido fallo del caso Bush vs. Gore, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, considera que "fue un error colocar al tribunal en el centro de una elección presidencial".

Ahora sigue siendo incierto si Roberts podrá sacar al tribunal de otra disputa electoral. Gardner asegura que el presidente de la Corte Suprema de EE.UU. enfrenta una "revuelta interna" de otros tres conservadores en el terreno, Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh, quienes discreparon de las recientes sentencias del máximo tribunal, que extendieron los plazos de votación en Carolina del Norte y Pensilvania.

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ