Honduras va a las urnas en noviembre marcado por la crisis y una nueva ley electoral

La convocatoria de comicios fue hecha este jueves por los tres titulares del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, Rixi Moncada y Kelvin Fabricio Aguirre
EFE

Tegucigalpa, (EFE).- Honduras realizará sus elecciones generales el 28 de noviembre, las undécimas desde que el país retornó a la democracia, después de casi 20 años de regímenes militares, que tendrán lugar en medio de una marcada crisis política, social y económica y tras la aprobación de una nueva ley electoral.

En la contienda electoral del país, donde no se hace segunda vuelta, participarán catorce partidos políticos, de los que solamente tres, según sondeos de opinión, tienen la posibilidad de ganar la Presidencia y suceder al actual gobernante, Juan Orlando Hernández, quien concluirá su mandato el 27 de enero de 2022, el segundo desde 2014.

La convocatoria de comicios fue hecha este jueves por los tres titulares del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, Rixi Moncada y Kelvin Fabricio Aguirre, en cadena nacional de radio y televisión.

La consejera presidenta del CNE, Ana Paola Hall, dijo que el organismo tiene el compromiso de "garantizar los derechos políticos en una elección general limpia" y que se han propuesto la meta de cumplir y superar las demandas de la sociedad contra los fraudes, ejerciendo "transparencia y justicia electoral".

ALIANZAS PARA SACAR AL PARTIDO GOBERNANTE

Analistas consideran que para sacar al Partido Nacional del poder se necesita una alianza, al menos entre los partidos de mayor caudal político, lo que hasta hoy no ha sido posible por posiciones cerradas de sus candidatos presidenciales, que no han querido ceder.

Los candidatos de los partidos con más opciones de triunfo son Nasry Asfura, del gobernante Partido Nacional (conservador); Xiomara Castro, del Libertad y Refundación (Libre, izquierda), y Yany Rosenthal, del Liberal.

En la lucha por llegar al poder también participa, por tercera vez, Salvador Nasralla, quien en septiembre de 2020 pudo inscribir el Partido Salvador de Honduras, luego de haber fracasado en los comicios generales de 2013 y 2017 con el Partido Anticorrupción (PAC), del que dice que se lo "robaron" desde el poder Ejecutivo.

                                                   
Nasralla asegura que tiene más de un millón de seguidores y que es "el único que puede sacar a los corruptos y narcotraficantes del poder" y, después de que no pudo hacer alianza con los partidos Liberal y Libre, hoy anunció que lo está haciendo con el minoritario Partido Innovación y Unidad-Socialdemócrata (Pinu-Sd), que no ha podido crecer, desde su fundación, hace medio siglo.

Ante la alianza de Salvador Nasralla con el Pinu-Sd, la candidata de este último partido, la diputada Doris Gutiérrez, anunció que retiraba sus aspiraciones en busca de la Presidencia del país.

Nasralla, quien en 2017 hizo alianza con Libre, ha reiterado que en las dos elecciones anteriores que participó, el Partido Nacional, que lleva tres períodos consecutivos en el poder, le "robó el triunfo", pero que esta vez eso no sucederá y hoy dijo que será "el próximo presidente, les guste o no, por las buenas o por la malas".

NUEVA LEY ELECTORAL NO INSPIRA CONFIANZA

La convocatoria a las próximas elecciones en el país centroamericano fue hecha dos días después de que el Parlamento aprobara la nueva Ley Electoral que diversos sectores y la comunidad internacional han venido exigiendo desde hace varios años.

La nueva Ley Electoral entró en vigor hoy, al ser publicada en el diario oficial La Gaceta, luego de que fuera sancionada el miércoles por el presidente hondureño.

En la víspera, la diputada Doris Gutiérrez dijo a Efe que "la nueva Ley Electoral no responde a las expectativas del pueblo hondureño, que en su gran mayoría quería una segunda vuelta".

Agregó que los hondureños también querían "un voto electrónico, una transmisión transparente de resultados garantizados y la ciudadanización de las mesas para evitar que los (tres) partidos políticos (mayoritarios) manipulen este proceso, que es un proceso ciudadano".

Los hondureños llegaron al actual proceso electoral, que finalizará con los comicios del 28 de noviembre, sumidos en una crisis política, social y económica arrastrada desde el 28 de junio de 2009, cuando fue derrocado el entonces presidente, Manuel Zelaya, esposo de la candidata presidencial de Libre, Xiomara Castro.

La crisis se agudizó en noviembre de 2017, cuando Juan Orlando Hernández, aún cuando la Constitución no lo permite bajo ninguna modalidad, fue reelegido en unos elecciones en las que hubo "fraude", según las principales fuerzas de oposición.

Una interpretación del Poder Judicial, en mayo de 2015, le allanó el caminó a Hernández para que buscará la reelección.

La situación del país centroamericano empeoró con la pandemia de covid-19 que se comenzó a expandir en marzo de 2020 y los severos daños que dejaron en noviembre las tormentas tropicales Eta e Iota.

Según proyecciones de analistas, cualquier candidato que gane la Presidencia de Honduras lo hará con poco respaldo en las urnas, por el desencanto de la mayoría de la gente con los políticos, que no han podido mejorar las condiciones de vida 40 años después del retorno a la democracia.

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