ARRANCA AÑO ESCOLAR EN COSTA RICA

Ni la lluvia ni el frío lograron aplacar las risas nerviosas, las lágrimas y las emociones que se viven hoy en todo el país con el arranque del curso lectivo 2015. La entrada a clases se convierte en una nueva aventura para papás y miles de alumnos. En la escuela Metálica, en el centro de San José, desde muy temprano ya había pequeños a la espera de que se abrieran las puertas, mientas que los padres aprovechaban para guardar en sus celulares ese recuerdo del primer día. Una de ellas era Angélica Picado Chaverri, quién estuvo levantada desde las 5 a.m. y esperando en la escuela minutos después de la seis. En ese mismo centro educativo, la Policía de Tránsito y funcionaros del Consejo de Transporte Público desplegaron uno de los operativos para combatir el transporte ilegal de estudiantes, a eso de las 6:40 a. m. ya habían decomisado cinco pares de placas por esta causa. Mientras, en la escuela República de Chile en Barrio Luján, los alumnos fueron recibidos con un acto cívico, que incluyó desde una oración hasta una entrega de paquetes de útiles escolares a varios niños de escasos recursos. El acto fue aprovechado por los papás para tranquilizar a los más nerviosos, pues así pudieron compartir un rato más con ellos y también para terminar de prepararlos. Este fue el caso de Génesis Guido, quien a pesar de que madrugó para que su mamá Silvia Padilla le aplanchara el pelo, tuvo que terminar haciéndose una trenza en plena escuela porque el clima le echó a perder su peinado. En la provincia de Heredia, las condiciones del tiempo eran simulares, pero eso no impidió que los niños se hicieran presentes a los centros educativos. Abrigaditos y con sombrilla, las calles se tiñeron de celeste, azul y blanco. Una de las madres que más tuvo que madrugar fue Ana Yancy Paniagua, quien desde las 5 a. m. estaba preparando a sus tres hijos (Natalie, Nayeli y Alexander Bustillo) para el regreso a clases en la escuela Braulio Morales. Otros, más despistados, acudieron a la escuela Rafael Moya, en Heredia desde muy temprano por la mañana, para enterarse que su pero su horario empezaba por la tarde. "Casi no pude dormir. Ya quería venir a conocer la escuela y los compañeros, pero me puse triste cuando me dijeron que entraba en la tarde", dijo Xochill Baltodano, estudiante de cuarto grado en la escuela Rafael Moya. La Nación.

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