RÍO DE JANEIRO APRESURA EL PASO A 500 DÍAS DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

A falta de escasos 500 días para el inicio de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica, los organizadores de Río 2016 libran una carrera contrarreloj para alistar las instalaciones y superar algunos problemas serios. La llamada "Cidade maravilhosa" ("Ciudad Maravillosa") está en obras: una nueva línea de metro, tres nuevas vías de autobuses rápidos, una renovación completa de la alicaída región del puerto y la construcción del parque olímpico, de la villa olímpica y de otras instalaciones deportivas se desarrollan en ritmo frenético. Según reconoció el Comité Olímpico Internacional (COI) en su última visita a Río, en febrero, de momento no hay retrasos en el cronograma pero tampoco espacio para errores o demoras, reseñó EFE. "No podemos perder ni un momento", advirtió el presidente de la entidad, el alemán Thomas Bach, tras comandar en la ciudad una reunión del comité ejecutivo del COI. Es que a 17 meses de los Juegos, Río enfrenta un problema serio y también una grave preocupación. El gran problema es sin duda la contaminación de las aguas de la bahía de Guanabara, el paradisíaco escenario de las pruebas de vela. Y la preocupación se refiere a la posibilidad de que el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, que involucra a las principales constructoras del país, llegue a afectar las obras olímpicas. Las autoridades brasileñas prometieron al COI que se asegurará el tratamiento del 80 por ciento de los vertidos residuales lanzados a las aguas de la bahía de Guanabara, en cuyas orillas se ubica el conocido cerro Pan de Azúcar, una de las más conocidas postales de Río. Pero el biólogo Mario Moscatelli, quizás el principal experto en contaminación del país, duda de que esta meta sea alcanzada a tiempo. "Se gastaron miles de millones, pero no está mejor", expresó el científico, quien en marzo participó en un encuentro sobre el tema con corresponsales de la prensa extranjera, entre los cuales estaba dpa. El principal problema, según Moscatelli, es el pésimo estado de los más de 40 ríos que atraviesan la ciudad y desembocan en la bahía cargados de basura y desechos industriales y cloacales. Ante este panorama, el biólogo tiene dos consejos para los atletas que vayan a Río para los Juegos: "¡No se caigan al agua! ¡Pónganse una vacuna contra la hepatitis A!". La situación de la bahía fue uno de los temas centrales de la última visita a Río de la comisión de coordinación del COI, realizada en febrero. Los integrantes del grupo comandado por la ex atleta marroquí Nawal El Moutawakel dejaron en claro que esperan ver cumplido el compromiso asumido por las autoridades brasileñas, pese a que el propio secretario de Medio Ambiente de Río, André Correa, admitió que la meta prometida no será alcanzada a tiempo. "El 80 por ciento sigue siendo el objetivo y nos garantizaron que llegarán al 81 por ciento. Todos escucharon este mensaje", expresó el director ejecutivo del COI para Juegos Olímpicos, Christoph Dubi. Tras la visita de la comisión de coordinación, las autoridades cariocas suspendieron dos de los programas de descontaminación de la bahía de Guanabara, argumentando que es necesario sustituirlos por sistemas más eficientes. Los planes alternativos, sin embargo, aún no han sido divulgados. La otra fuente potencial de problemas es el escándalo de corrupción en Petrobras que está siendo investigado desde hace un año por el Ministerio Público, y que derivó en la detención de numerosos propietarios y ejecutivos de constructoras, incluso de siete empresas involucradas en obras del proyecto olímpico. Entre las constructoras investigadas está el gigante Odebrecht, que participa en el consorcio encargado de la construcción del Parque Olímpico, en la Barra de Tijuca, el principal escenario de competencias de los Juegos. Según el director para Juegos Olímpicos del COI, sin embargo, los organizadores aseguraron que las obras no serán afectadas por el escándalo. "No hay preocupaciones. Todas las obras olímpicas son de consorcio, y tenemos garantías de que están sólidas, no hay riesgo. Un consorcio incluye la solidaridad entre los socios. Tenemos que creer en lo que dijo el comité organizador y el gobierno", enfatizó Dubi.   EL UNIVERSAL