A 70 AÑOS DEL BESO MAS FAMOSO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

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El 14 de agosto de 1945, George Mendonsa de tan solo 22 años y Rita Petry de 20, estaban teniendo su primera cita viendo una película en el Radio City Music Hall en Manhattan, Estados Unidos. Se conocieron en una reunión familiar, en las semanas de descanso, que George tenía luego de regresar de una misión en las Costas de Filipinas. Se había enlistado en la Marina luego del ataque de la aviación japonesa a la Bahía de Pearl Harbor. Ese 14 de Agosto de 1945, alrededor de las 14 horas (2 de la tarde), se interrumpió la proyección del filme. Se empezaron a escuchar ruidos afuera de la sala y se prendieron todas las luces. Entonces, alguien abrió la puerta y gritó: "¡Se terminó la guerra! ¡Los japoneses se rindieron!". George y Rita, fueron a un bar a festejar la rendición de Japón. "Tomé bastantes tragos", contó George muchos años más tarde a George Galdorisi y Lawrence Verria, autores de The Kissing Sailor (El beso del marinero), el libro que reveló en 2012 la historia detrás de "la foto que terminó con la Segunda Guerra Mundial".
Cuando salieron del bar se acercaron a Times Square, donde una multitud caminaba, se abrazaba y celebraba de todas las formas posibles. La emoción se podía respirar.
Fue entonces cuando él, que se había vestido con su uniforme de marino para la cita, vio a Greta Zimmer Friedman. Tenía 21 años y trabajaba como asistente de un dentista en la avenida Lexington. Al enterarse del fin de la guerra, salió a la calle.
Estaba conmocionada. Ella y su hermana, nacidas en Austria, se habían escapado en 1939, dejando a sus padres atrás. En ese momento no podía sino pensar en ellos, de quienes no tenía noticias. Luego se enteraría que habían muerto en los campos de concentración.
En ese estado la halló George, que estaba completamente ebrio. Por cómo estaba vestida, la confundió con una enfermera, y recordó el heroico comportamiento que habían mostrado meses antes a bordo del portaaviones USS The Sullivans, cuidando a los heridos de un ataque kamikaze japonés.
Al verla, sintió un deseo irrefrenable de besarla. Era una forma de celebrar y de rendir homenaje a quien, suponía, había luchado codo a codo con él y los suyos.
Cuando se dio cuenta de que un hombre la tomó con fuerza de la cintura y apoyó sus labios contra los suyos, Greta se quedó paralizada. No sabía qué hacer. Antes que pudiera reaccionar, él la soltó, dio media vuelta y se fue. Ella hizo lo mismo.
Ninguno de los dos mencionó lo ocurrido durante mucho tiempo. Tuvieron que pasar 35 años para que se enteraran de que el fotógrafo Alfred Eisenstaedt había retratado el momento.
La foto salió en la edición que la revista Life dedicó al fin de la guerra. Pero no en la portada. Estaba perdida en la página 27.
La imagen se convirtió en un ícono en 1980, cuando la publicación realizó una nota especial sobre ella, asegurando que había identificado a la supuesta enfermera -se habían equivocado.
Por los efectos del alcohol, George no recordaba casi nada, pero ver la foto "fue como mirarse en un espejo". Quien sí se acordaba de todo era Rita, que pare entonces era su esposa.
Nunca le había dado mucha importancia a aquella escena. Ni siquiera se había enojado, porque entonces todavía no estaban juntos y entendía la trascendencia del festejo.
Él y Greta se reunieron en distintas ocasiones en los años siguientes, y recordaron con humor el momento. Por supuesto, nunca pasó nada entre ellos, ya que ambos tenían matrimonios felices.
No obstante, hay algo que Rita no oculta: "George nunca me ha besado a mí de esa manera".
Fuente: Infobae
 

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