UNA CIUDAD DE BRASIL DONDE SÓLO VIVEN MUJERES BUSCA SOLTEROS

Son aproximadamente 600 mujeres las que buscan hombres solteros para casarse en el pueblo Noiva do Cordeiro. En este pueblo de Brasil habitan mujeres que llevan mucho tiempo sin besar a un hombre. Lo más interesante es que todas son sumamente guapas, pero los hombres son escasos. Al respecto, el diario The Telegraph comparte que en el pueblo, cuyo nombre se traduce como La novia del Cordero, solo viven mujeres porque cuando los hombres alcanzan la mayoría de edad deben irse a trabajar fuera y volver únicamente los fines de semana. "Aquí los únicos hombres que conocemos las solteras están casados o son parientes nuestros, casi todos somos primos", relata Nelma Fernández, de 23 años al diario. Inmediatamente, la información se extendió por todo el planeta y muchos interesados contactaron con ellas a través de su cuenta de Facebook. No obstante, después de haber tenido que recibir a todo tipo de hombres solicitando conocer a su mujer ideal, varias representantes de la villa han concedido una entrevista al diario local «O Globo» para matizar lo que ha sido publicado en la Red. Controversia Así pues, y según han informado medios como el propio «O Globo» y «Época», la primera falacia sobre esta villa es la que afirma que no viven hombres en ella. Y es que, en el pueblo habitan multitud de varones aunque, como explican las mujeres, tienen que viajar continuamente a ciudades más grandes para poder ganar dinero y no suelen pisar su casa de lunes a viernes. Es por eso que las tareas del campo han sido asumidas por las féminas de la localidad. Por el contrario, sí han confirmado que la mayoría de la población de «Noiva do Cordeiro» es femenina y se encuentra entre los 20 y 40 años. Aunque, como señalan, eso no significa que estén desesperadas. «Las chicas no se van a quejar si aparecen hombres buenos aquí, pero no están desesperadas», explica Rosalee Fernandes Pereira, de 44 años, en declaraciones recogidas por «Época». Y es que, como todo, el amor también necesita su tiempo. LA PRENSA DE HONDURAS