UN MUERTO Y 23.000 DESPLAZADOS POR EL TIFÓN KOPPU EN FILIPINAS

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Al menos otras ocho personas permanecen desaparecidas por el avance del ciclón en el norte de de las islas, y que además devastó casas y provocó corrimientos de tierra. El tifón Kopput, con vientos de hasta 210 kilómetros por hora, obligó al menos a 23.000 personas a abandonar sus viviendas, según los responsables de la seguridad civil. Probablemente los desplazados sean imitados por numerosos habitantes a medida que avance el tifón a través de Luzón, la isla principal del archipiélago, en los próximos días. Un gran árbol se abatió y aplastó una casa en Manila, matando a un muchacho de 14 años, e hiriendo a otras cuatro personas, informó Alexander Pama, director del Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos. El tifón había tocado tierra en la madrugada del domingo, en la recóndita localidad costera de Casiguran, con intensos vientos y lluvias torrenciales. Koppu permaneció prácticamente estacionario durante siete horas, antes de proseguir lentamente hacia el norte, explicaron desde el Servicio Meteorológico. "Es probable que el diluvio se prolongue varios días", declaró la especialista de previsiones Gladys Saludes. Koppu debería seguir hasta el miércoles en Luzón, donde vive la mitad de los 100 millones de filipinos, y no sólo hasta el martes, como previeron inicialmente los meteorólogos. Más de 8.000 personas se refugiaron en centros de evacuación en Casiguran, ciudad ubicada a unos 270 kilómetros al noreste de Manila, contó Nigel Lontoc, subdirector de la seguridad civil regional. "Koppu arrancó los tejados más livianos. Los ríos se desbordaron y las carreteras de acceso están cortadas por postes y árboles caídos", añadió. La zona permanece cortada del resto del archipiélago, sin corriente ni comunicaciones. En imágenes difundidas por el canal de televisión ABS-CBN se podía ver un hospital que había perdido el tejado en la capital provincial Baler, que atrae a surfistas de todo el mundo. "Es sólo el principio" Una competición de surf prevista para este fin de semana debió ser anulada, y sus 2.000 participantes recibieron la orden de permanecer a resguardo. En la provincia arrocera de Nueva Ecija también se desbordaron los ríos, según informó Lontoc. "La gente pide ayuda porque el agua está subiendo, aunque por el momento la zona es inaccesible para los socorristas". Con el mar desencadenado, se suspendieron los servicios de ferry y 30 vuelos fueron anulados, dos de ellos internacionales. "Debo decir que esto es sólo el principio. La gente debe permanecer vigilante", advirtió Pama. "Recomendamos claramente las evacuaciones forzadas en la región de las Cordilleras, en especial de las localidades que pueden sufrir corrimientos de tierra e inundaciones", añadió. El tifón se desplaza a un ritmo extremadamente lento, lo que aumenta el peligro de inundaciones y deslizamientos de tierras. Y el Servicio Meteorológico advirtió además contra el riesgo de olas gigantes. Filipinas, un país en vías desarrollo, sufre un promedio de 20 tifones al año. El archipiélago de 1.700 islas es con frecuencia la primera masa terrestre de talla que se encuentran los tifones formados en el Océano Pacífico, y los científicos estiman que la virulencia de las tempestades de los últimos años es consecuencia del cambio climático. En noviembre de 2013, el supertifón Haiyan arrasó localidades enteras en el centro del archipiélago y dejó más de 7.350 muertos o desaparecidos. INFOBAE