¿QUÉ CAMBIARÁ EN EL MUNDO CON EL FIN DEL HIJO ÚNICO EN CHINA?

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Preocupadas por un envejecimiento sostenido de la población y una economía que se desacelera, las autoridades chinas quieren detener el proceso de transición demográfica que atraviesa el país desde hace cuatro décadas. Para eso, necesitan que las familias empiecen a tener más hijos. En 1979 la situación era completamente diferente. La economía era débil y no paraba de crecer la cantidad de habitantes y, por consiguiente, de bocas para alimentar. En ese momento, la tasa de natalidad era de tres hijos por mujer, y el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCC) tomó una medida drástica para reducirla: prohibió a las familias tener más de uno. Casi medio siglo después, la proporción bajó a 1,55. Los demógrafos consideran que tiene que ser de al menos dos para que la población se mantenga estable. China sigue siendo el país más poblado del planeta, con 1.376 millones de habitantes. Pero por la caída en los nacimientos, todo indica que perderá ese lugar en muy poco tiempo. Según las proyecciones de la ONU, en 2022 será superada por India, donde hoy viven 1.311 millones de personas, que pasarán a ser 1.411 millones. Ahora se abre un interrogante: ¿será suficiente el levantamiento de la prohibición de tener más de un hijo para modificar las perspectivas de la ONU? "Creo que puede haber un ligero repunte de la fecundidad en el corto plazo, que se puede prolongar poco en el tiempo, de 5 a 10 años, debido a la concentración de parejas que quizás querían tener un segundo hijo y no podían. Pero en el medio plazo, no es de esperar que haya un repunte claro de la fecundidad respecto a los niveles actuales", respondió Antonio López Gay, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, en diálogo con Infobae. "No hay más que ver las dos pirámides de población. La de China ya muestra un relativo proceso de envejecimiento, que será intenso en los próximos años. Pero India todavía tiene una estructura muy joven. Eso quiere decir que en China va a haber cada vez más candidatos a morir por viejos y cada vez menos mujeres en edad de ser madres. El cambio de la ley del hijo único no alterará para nada el hecho de que India se convierta en el país más poblado del mundo en pocos años", agregó. Si las tendencias se mantienen más o menos estables, las distancias entre los dos países serán cada vez más grandes. Hacia 2050, China habrá perdido habitantes, bajando a 1.243 millones, pero India continuará por la senda alcista y alcanzará los 1.598 millones. Para fin de siglo sí perderá población, pero extenderá la diferencia: serán 1.239 millones contra 805 mil. "Es interesante la comparación con los países del entorno –dijo López–. Corea del Sur, sin aplicar políticas tan claras como la del hijo único, tiene valores de fecundidad menores a los de China. Todas las sociedades atravesaron un período de transición demográfica: pasaron de una etapa de tasas de mortalidad y natalidad altas, a una en la que hay menos nacimientos y una mayor supervivencia. A algunos países les costó un poco más llegar, pero lo hicieron sin necesidad de esa política. Por eso no se espera que China repunte". Proporción de hijos por mujer Create line charts La muestra más clara de que la decisión del PCC tendrá un impacto muy limitado surge de ver la evolución de la tasa de natalidad. Mucho antes de aplicar la política de hijo único, ésta venía cayendo en la República Popular. Entre 1965 y 1970 era 6,3; más del doble que cuando comenzó a implementarse la medida. Con algunas diferencias, tanto Corea del Sur como Vietnam y Tailandia atravesaron procesos muy similares sin apelar a esas prácticas. Lo notable es lo de India, que en el quinquenio 1965-1970 estaba por debajo de tres de los otros cuatro (con 5,72) y si bien descendió en los años siguientes, lo hizo a un ritmo mucho más lento. Así, entre 1985 y 1990 pasó a ser el tasa más alta, con 4,27; y hoy es el único que está por encima de dos (2,48). "Hay diferentes elementos que pueden hacer que un país tenga una fecundidad más o menos elevada. Por ejemplo, los de PIB per cápita alto tienen tasas más bajas. Otro ingrediente es si el país es más urbano o rural, porque bajar la fecundidad cuando hay mucha población rural es más difícil. Además está la edad a la que se forman las parejas. En sociedades en las que se juntan antes, el calendario fértil de la mujer se vuelve más largo", contó el demógrafo español. A esto se puede sumar la expansión educativa, sobre todo de las mujeres. Facilita el acceso a los métodos anticonceptivos, pospone el matrimonio y el ingreso al mercado de trabajo, además de darles mayor autonomía para decidir qué hacer con sus vidas. Sin embargo, a pesar de todas estas razones, hay un factor que podría establecer una diferencia bastante más relevante que el levantamiento de la política de hijo único: las migraciones. "No sabemos cómo se van a comportar. Pero es posible que en China empiecen a llegar flujos muy importantes de migrantes, que podrían frenar esa eventual caída de la población", dijo López. "Eso pasó en muchos países del sur de Europa. Por eso, las migraciones son algo a tener muy en cuenta. Pero son mucho más imprevisibles, porque dependen de la coyuntura", concluyó. INFOBAE

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