IDENTIFICAN AL AUTOR INTELECTUAL DEL ATAQUE AL AVIÓN RUSO DE METROJET

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El misterio y la confusión que rodearon los momentos finales del avión de pasajeros ruso que se desplomó en el desierto de Egipto, matando a las 224 personas a bordo, ya estarían resueltos. El líder de un grupo satelital al Estado Islámico (ISIS) en la península del Sinaí, el egipcio Abu Osama al Masri (también conocido como sheikh Osama al Masri) es sindicado como autor intelectual del atentado que causó la explosión de la aeronave, según informaron hoy el Sunday Times y Al Arabiyya a través de oficiales egipcios de inteligencia que revelaron los datos. Desde el gobierno británico, definieron a Masri como "un target" al que su inteligencia sigue de cerca en sus actividades terroristas desde hace unos años. Agregaron que Londres dispone de información suficiente como para colaborar con Egipto y Rusia para "capturarlo o darlo de baja". Abu Osama al Masri es un devoto religioso egipcio de poco más de 40 años, graduado en Teología en la Universidad al Azhar del Cairo que estuvo presente en el discurso del presidente Obama en esa casa de estudios en el año 2009. La única imagen que circula de egipcio Abu Osama al-Masri tiene el rostro del terrorista borrado Al Masri pasó a la clandestinidad luego de la caída del gobierno de la Hermandad Musulmana conducido por Mohamed Mursi y se erigió como líder del grupo Combatientes Islámicos del Egipto (Ansar al Islamiyye Massri'e), aliado desde junio de 2014 de la filial regional del ISIS, por lo cual tiene una orden de captura vivo o muerto firmada por el propio presidente egipcio, Mohamed al Sisi, desde septiembre del mismo año. Confirmada esta versión, la aerolínea descartó enfáticamente un error del piloto o un fallo técnico, y las agencias de inteligencia occidentales, al igual que las autoridades de aviación rusas luego de recuperar la caja negra de la nave, confirman en un 99% que el avión fue derribado como consecuencia de una explosión interna en su bodega. Algunos expertos en aviación plantean que ya no hay duda de que una bomba a bordo del Airbus A321-200 de Metrojet produjo su caída. El director estadounidense de inteligencia nacional, James Clapper, declaró que hay evidencia directa de implicación terrorista en la tragedia del avión y que se cree que el Estado Islámico (ISIS) y sus grupos afines en la península del Sinaí han sido los ejecutores del atentado. Dmitry Peskov, portavoz del presidente Vladimir Putin, declaró a la prensa que "la versión puede ser correcta". Peskov agradeció el papel de las autoridades egipcias en el manejo de la investigación y dijo que habrá coordinación en profundidad entre ellos y expertos en aviación militar de Rusia en los próximos días. De momento, Putin prohibió los vuelos rusos sobre el Sinaí y se plantea extender la zona de exclusión como también enviar cazas de combate a exterminar al grupo radical, aunque esto no es bien visto por el gobierno egipcio, que sostiene que tiene la capacidad operativa para encargarse de Abu Osama al Masri y sus seguidores. Mohamed Rahma, vocero del Ministerio de Aviación Civil de Egipto, declaro a Al Arabiya que por estas horas continúa el proceso de la investigación. Preguntado sobre si el avión podría haber sido derribado por un ataque terrorista, se limitó a decir "es altamente posible". El avión de Metrojet volaba a 31.000 pies sobre el Sinaí cuando se desplomó 23 minutos después de despegar del balneario egipcio de Sharm el Sheikh, en ruta a San Petersburgo, con pasajeros que eran en su mayoría rusos. Metrojet negó enfáticamente que el accidente pudo haber sido causado por fallas en los equipos o error de la tripulación. En comentarios televisados desde Egipto, Viktor Yung, otro director general adjunto de Metrojet, dijo que la tripulación no envió una llamada de socorro y no contactó con los controladores de tráfico antes del accidente. Dijo que todo lo que se oye en la grabación de la caja negra del avión es un ruido abrupto que interrumpe toda comunicación con la aeronave. Una filial local de ISIS afirmo que derribó el avión, que se estrelló en el norte del Sinaí, donde las fuerzas militares y de seguridad egipcias han combatido contra militantes yihadistas durante años. Los EEUU, Alemania y Gran Bretaña tenían advertencias de no sobrevolar el espacio aéreo de la península del Sinaí. Y ahora se aconseja a otras compañías aéreas no volar sobre la península y evitar el aeropuerto de Sharm el Sheik, debido a la violencia extremista y, en particular, el uso de armas antiaéreas. Las compañías aéreas de Dubai, Emiratos Airlines, Lufthansa y Air France han desviado sus vuelos desde la península del Sinaí desde la pasada semana. Robert Galán, un experto de la aviación francesa, fue el primero en indicar que una bomba fue colocada durante la escala y programada para estallar después del despegue, o que un mecánico saboteó el avión. "Estas son las dos hipótesis más probables". El sabotaje requeriría familiaridad con los sistemas eléctricos o de combustible del A321-200, pero esconder una bomba no necesitaría mayores conocimientos, agregó Galán. En declaraciones a Al Arabiya, fuentes rusas dijeron que temían que el incidente pudiese haber sido obra de grupos que tratan de sabotear las relaciones entre Moscú y El Cairo, que se han calentado significativamente desde el ascenso al poder de Abdel Fattah al Sisi. Desde El Cairo, funcionarios egipcios insistieron en que Egipto no es Siria y que se encargarían de investigar y esclarecer la tragedia, como de capturar y castigar a los responsables sin necesidad de intervención de Moscú. Putin no opina lo mismo y podría tener en sus manos la oportunidad de ampliar su control en la región, aunque ello significaría un serio problema en las relaciones ruso-egipcias de cara al futuro. El presidente Al Sisi ha dicho que no necesita de Moscú para combatir el yihadismo radical. "Egipto es lo suficientemente maduro como nación árabe para extirpar el terrorismo sin intervenciones extranjeras", manifestó el presidente árabe. Evidentemente el ataque terrorista al avión ruso disparó mucho más que un crimen donde fallecieron más de doscientas personas inocentes. Sus implicancias pueden estar abriendo puertas a una crisis entre Moscú y El Cairo dada la tozudez de Putin y la desconfianza de Al Sisi hacia Moscú. INFOBAE

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