FRANCIA: ASÍ SE VIVE A UNA SEMANA DE LOS ATAQUES TERRORISTAS

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Una mujer se acerca y, a pesar de la lluvia, intenta encender una vela que dejará ahí, en la Plaza de la República, en el corazón de París. No lleva paraguas. Deja que las gotas le empapen el saco, le mojen el rostro. Es viernes. Es mediodía y en pocas horas se cumplirá exactamente una semana del peor atentado terrorista de la historia reciente de Francia. Ahí, donde está parada esa mujer, es el lugar elegido por los franceses para rendir homenaje a las 132 víctimas de la masacre. "París hoy está triste", asegura Cécile. Es francesa y está conmovida porque piensa en que sus hijos podrían haber estado en alguno de los restaurantes donde fueron los tiroteos o en el teatro Le Bataclan, donde los terroristas se atrincheraron y comenzaron a disparar contra los presentes antes de inmolarse. "Estoy preocupada", admite. "Quise venir para recordarlos", afirma a su lado Stephan, una berlinesa que viajó para visitar a Cécile y aprovechó para dejar un cartel en el monumento que está en la plaza.
Los atentados del viernes dejaron 132 víctimas
Velas, fotos, frases y flores recuerdan a los fallecidos del atentado
A los pies de la estatua de la Marianne, símbolo de la Revolución francesa, está lleno de velas, fotos, recuerdos, frases y flores. Las insignias comparten el espacio con los restos de las pintadas que quedaron en el monumento tras los atentados de enero contra el satírico Charlie Hebdo. "Ellos amaban a Francia. Ellos eran rojos y azules. Ludo y Yacinthe, muertos por las balas del terrorismo", reza un pequeño altar. "París elige la vida", dice otro mensaje. Hay incluso dibujos dejados por niños. La lluvia cae incesante, pero no por eso las personas dejan de llevar sus ofrendas. Algunos se quedan varios minutos, observando y pensando, y luego se retiran en silencio. "Todo el país está callado", insiste Cécile antes de que ella y su amiga también se vayan. Las velas rebasan con agua, varios carteles comienzan a deshacerse. Los paraguas rodean la plaza. Una pareja de franceses descendientes de vietnamitas cuelga un cuadro hecho con flores con el cuidado de haberlo cubierto con plástico para que el agua no lo destruya: "París, en nombre de la libertad, tu sangre ha sido derramada. En nombre del amor, lloramos contigo. Libertad, gritamos tu nombre". "Vivimos en las afueras y vinimos especialmente para dejarlo. Lo armé con pétalos de mi jardín", cuenta la mujer.
El frente de Le Bataclan
A pocos minutos de République, está Le Bataclan, donde se estima que 89 personas perdieron la vida durante el ataque comando de cuatro terroristas. Cerca también están Le Petit Cambodge y Le Carillon, otro dos lugares donde se produjeron tiroteos. En los alrededores del teatro, donde el día de la masacre tocaba la banda de rock Eagles of Death Metal, sólo hay desolación. Las afueras del edificio están tapiadas y acordonadas por la policía, que continúa vigilando el lugar. La pequeña plaza que está enfrente recuerda con retratos a las víctimas. Una imagen evoca a Elsa, una joven, hija de exiliados chilenos y sobrina del embajador de ese país en México, que engrosa la lista de fallecidos. También hay flores, velas y carteles. Con la tinta corrida por la lluvia y rodeada de rosas, en una nota se lee: "Estarán siempre en nuestros corazones".
París todavía no sale de su asombro tras los ataques terroristas
Prohibido marchar hasta el domingo En el marco del estado de urgencia decretado por el gobierno de François Hollande, que será extendido por tres meses con el aval del Poder Legislativo, estaba prohibido realizar manifestaciones en la zona de Ile de France (París y alrededores). La restricción obedece, principalmente, al temor de que la marcha para rendir homenaje a las víctimas y condenar la violencia sea un escenario para nuevos atentados. Sin embargo, esta medida se mantendrá hasta el domingo. En las redes sociales, desde hace varios días circulaban distintas propuestas para salir a las calles, aunque ninguna es concreta. Asimismo, como las alarmas por posibles ataques siguen encendidas, la Prefectura prohibió también la gran manifestación prevista para el 29 de noviembre con motivo de la conferencia mundial sobre medio ambiente COP21. Por otro lado, las autoridades de Lyon decidieron suspender el Festival de las Luces, previsto para principios de diciembre, dado que se estima que unos 3 millones de personas iban a asistir y no estaba garantizada la seguridad de cada una de ellas.   Vivir pese al miedo Con precauciones, los habitantes de París se esfuerzan por regresar a la normalidad. Ya el lunes, escuelas y universidades retomaron las clases, mientras que la mayoría de los negocios abrieron sus puertas, todo bajo la mirada atenta de los 3.000 militares que custodian las calles y estaciones de metro y con las constantes sirenas de los coches de policía de fondo. Los lugares turísticos volvieron a funcionar luego de permanecer cerrados el domingo pasado con motivo del duelo nacional y del incidente en la Torre Eiffel que llevó a clausurarla el martes. "Hay que estar de pie y demostrar que vamos a seguir adelante", decía el fin de semana a Infobae Thierry, dueño de uno de los puestos ubicados en la vera del Sena. La voluntad de seguir adelante es parte del sentimiento colectivo en Francia en estos momentos, tal como lo fue en enero pasado, si bien duele la herida profunda de los atentados. En la Plaza de la República, justo debajo de la emblemática Marianne, una frase lo resume: "Aun así no tenemos miedo".   INFOBAE

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