MÉXICO, EL PAÍS FRACTURADO AL QUE LLEGA EL PAPA FRANCISCO

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"Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror", le escribió el papa Francisco a un diputado argentino el año pasado.

El comentario es apenas una muestra de que el Papa, quien llega este viernes a México, sabe que se enfrenta a un país acorralado por sus demonios. O como dijo días atrás, un lugar que tiene su "pedacito de guerra". A casi tres años de haber empezado su papado, Francisco hace su viaje inaugural a México. El segundo país con más católicos del mundo después de Brasil está acostumbrado a las visitas papales (cinco de Juan Pablo II y una de Benedicto XVI), pero la de Francisco se presenta menos dulce que las previas. "No quiero tapar nada de eso", dijo la semana pasada al referirse a los males que sufre el país, disparadores de cada una de las paradas de su itinerario que personalmente eligió para llegar a lugares que sus predecesores habían obviado. Violencia, corrupción, tráfico de drogas, trata de personas, feminicidios, impunidad: los indicadores de México en cualquiera de esas categorías tienen pocos rivales en el resto del planeta. BBC