ESTADOS UNIDOS ELIGIRÁ SU PRESIDENTE POR RECHAZO

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La próxima elección presidencial en Estados Unidos es atípica. Pues por primera vez en mucho tiempo, los dos postulantes a ocupar la presidencia, generan en el votante medio, más rechazo que aprobación, así se visibiliza en la campaña, que cada vez se está volviendo más negativa: ya no se trata de ofrecer un sueño, de presentar un proyecto de país superador, sino de demostrar que un triunfo del adversario sería devastador. "El público estadounidense y los votantes en particular no sienten por este par de candidatos presidenciales el entusiasmo de elecciones anteriores. Por ejemplo, hubo un inmenso interés y mucho apoyo entre los demócratas hacia la candidatura de Barack Obama en 2008 y 2012. En cambio, gran parte de la población tiene una imagen negativa tanto de Hillary Clinton como de Donald Trump", dijo Jane Junn, quien es profesora de ciencia política especializada en opinión pública, de la Universidad del Sur de California. Clinton comenzó la campaña con un nivel bastante aceptable de popularidad, pero bajó rápidamente a medida que avanzó la disputa con Bernie Sanders en las primarias demócratas. Trump se mantuvo bastante estable desde el principio: siempre con más imagen negativa que positiva. "Clinton y Trump se parecen en más de lo que se diferencian. Sus familias eran amigas antes de que la historia los encontrara compitiendo por el mismo cargo político. Ambos son ricos. Ambos adquirieron su riqueza de manera sospechosa. Ninguno es agradable. Ninguno es respetado. Los dos son oportunistas. Ninguno tiene una clara brújula moral y ambos tienen ambición de poder", explicó Jay H. Leve, presidente y CEO de la consultora SurveyUSA. Los dos están, en términos de opinión pública, entre los peores candidatos a presidente de sus respectivos partidos. Nunca habían coincidido dos personas que generan tanta desconfianza en la población. "Si los demócratas hubieran presentado a otra persona —continuó Leve—, habría derrotado fácilmente a Trump en las elecciones del 8 de noviembre. Si los republicanos hubieran presentado a otro, habría vencido cómodamente a Clinton". "Los estadounidenses están desesperados. No pueden creer que en un país con 300 millones de habitantes éstas sean las únicas dos personas entre las que hay que elegir para presidente. Ambos candidatos son seriamente, en algunos aspectos fatalmente, defectuosos. Para la mayoría de las personas la elección no se trata de 'Quién quiero que sea electo', sino de 'Quién quiero asegurarme de que sea derrotado'.La gran mayoría está votando contra el otro candidato, más que a favor del suyo", sostuvo Leve. Así se llegó a una situación en la que los más fervientes opositores de Trump empezaron a ver a Hillary con más simpatías que antes, solamente porque ella es la única esperanza para que él no sea presidente. Al mismo tiempo, quienes más odian a la ex primera dama dejaron de lado todos los reparos que les genera el magnate, porque su triunfo supone la derrota de ella. Fuente: Infobae