ALCALDES DE MÉXICO SE ENCOMIENDAN A DIOS ANTE INCREMENTO DE VIOLENCIA

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Ante la ola de violencia desatada por el crimen organizado en México, la falta de herramientas eficientes para su combate y la ingobernabilidad en el país, gobernadores y alcaldes parecen no tener otra respuesta que encomendarse a un ser superior para dejar en sus manos la solución del problema.

En teoría, el Estado debe ser laico, pero los funcionarios públicos le transfieren la responsabilidad a Dios.

El último fin de semana, el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez , acudió a una ceremonia religiosa en el auditorio de la ciudad de León, para consagrar "a Dios y a su voluntad" su trabajo y el destino del estado. Y aprovechó para "consagrar a Guanajuato al Sagrado Corazón de Jesús".

Alguien más que puso el foco en incluir a "una figura suprema" en los discursos políticos fue la ex alcaldesa de Monterrey, en el estado de Nuevo León, Margarita Arellanes, quien en un acto político le entregó la capital a Jesús: "Yo entrego la ciudad de Monterrey a nuestro señor Jesucristo para que su reino de paz sea establecido, abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad. Reconozco que sin su ayuda no podemos tener éxito".

El discurso de Arellanes tuvo lugar en 2013, tiempo en el que el cártel de Los Zetas tenía fuerte presencia en el estado.

En redes sociales fue ampliamente criticada porque su argumento era que sólo Dios "podía establecer la paz en la ciudad".