MALALA REGRESA A PAKISTÁN A 6 AÑOS DE SER BALEADA POR EXTREMISTAS

La ganadora del premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, volvió hoy a Pakistán por primera vez desde que fue baleada en 2012 por extremistas molestos por su campaña en pro de la educación de las niñas. Ahora con 20 años de edad, la estudiante universitaria llegó al Aeropuerto Internacional Benazir Bhutto en medio de un fuerte operativo de seguridad. Fue posible verla en imágenes de la televisión local acompañada de sus padres en una sala del aeropuerto, antes de salir en una caravana de casi 15 vehículos, muchos de ellos ocupados por policías fuertemente armados. "Es el mejor día de mi vida. Todavía no puedo creer que estoy en Pakistán, es un sueño", manifestó la joven, secándose las lágrimas con las manos en un discurso emitido por televisión. La joven no dejó escapar la ocasión de reivindicar el papel de la mujer. "Las mujeres también pueden ser superhéroes, empresarias... necesitan ejemplos", afirmó la joven. Tras su llegada a Pakistán, Malala se reunió con el primer ministro Shahid Khaqan Abbasi. "Dejaste el país cuando tenías 13 años y ahora eres la paquistaní más famosa", afirmó el político. Su regreso al país ha estado envuelto en la confidencialidad, y hasta el momento se desconoce cuánto tiempo estará en Islamabad o si planea viajar a su poblado natal de Swat, donde fue agredida. Yousafzai tenía sólo 14 años pero ya era conocida por su activismo cuando un miliciano del Talibán se subió a la camioneta escolar en la que estaba sentada y preguntó “¿quién es Malala?” antes de dispararle a la cabeza. Dos de sus compañeros también resultaron heridos. En estado crítico, fue trasladada por aire a la ciudad de Rawalpindi y de allí a Birmingham en Gran Bretaña. Ha hablado en las Naciones Unidas, hipnotizando al mundo con su elocuencia y su implacable compromiso con la promoción de la educación de las niñas a través del Fondo Malala, un libro, reuniones con refugiados y otras actividades. En 2014 le fue otorgado el premio Nobel junto con Kailash Satyarthi, activista indio por los derechos de los niños. El día en que recogió el galardón, Malala dijo: “La educación es una de las bendiciones de la vida, y una de sus necesidades”. Se quedó en Gran Bretaña tras recibir tratamiento médico allí y el año pasado fue aceptada en la Universidad de Oxford.

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