Hondureña finge embarazo de gemelos y sepulta a un muñeco

Este hecho inédito ocurrió en la aldea El Coyolar, en el valle de Jamastrán, jurisdicción de Danlí, El Paraíso.

Como sacado de la trama de una película de terror y con el fin de mantener a un hombre a su lado; una mujer fingió un embarazo durante casi nueve meses, fingió la muerte de su hijo, lo veló y hasta sepultó lo que todos pensaban era el fruto de su vientre.

Este hecho inédito ocurrió en la aldea El Coyolar, en el valle de Jamastrán, jurisdicción de Danlí, El Paraíso.

El pasado viernes 27 de julio, Rosa María Castellanos Díaz salió de la zona oriental del país rumbo a la capital hondureña, con la justificación de que ya se acercaba la fecha de parto que le había indicado el doctor, que había llevado su control prenatal.

Viajó desde El Coyolar hasta Danlí y allí presuntamente abordó un bus hacia Tegucigalpa, para ingresar al Hospital Escuela, donde según ella pretendía dar a luz a sus pequeños.

Inició la mentira

El viernes, en horas de la noche, Rosa María llamó a su pareja Melvin Mendoza, un miembro de las Fuerzas Armadas de Honduras, para comunicarle la mala noticia de que uno de los niños del parto de gemelos que tuvo murió al momento del alumbramiento.

Como es costumbre -y más en el interior del país- la familia del padre del supuesto infante humildemente alistó la casa para esperar la llegada del cadáver en un pequeño féretro, procedente de la capital.

Y así fue. La mujer llegó a El Coyolar el sábado al filo del mediodía, con el pequeño ataúd en brazos, expresando hasta dolor por haber perdido a su bebé.

Fue recibida por su familiares y algunos parientes de su marido y, sin dar muchas explicaciones, les manifestó que no podían ver al niño, porque el cajón venía sellado y que en el Hospital Escuela le habían prohibido abrirlo.

Entierro

Al caer la tarde, la aparente entristecida mujer dijo que ya era la hora de ir a enterrarlo. El cortejo fúnebre salió desde la casa de la joven y entre varios se turnaron para cargar el diminuto ataúd. En medio de otras tumbas, ya en el abandono, rodeadas por un predominante pasto alto, cavaron el agujero para dar terraje al infante.

Al cabo de unos 30 minutos todo había pasado y cada quien se retiró hacia su hogar. Pero, aquel raro acontecimiento no dejó muy convencidos a varios pobladores de El Coyolar; uno de ellos era don Ismael Mejía, amigo de Melvin, padre del niño difunto. El hecho “nos llenó de sorpresa, entonces en la noche nosotros fuimos a desenterrarlo y al sacar el cajón lo que nos encontrarnos fue con un muñeco adentro del ataúd blanco”, narró a EL HERALDO, Ismael Mejía.

La sorpresa de todos los que acudieron al osado acto de desentierro, en horas de la noche, fue mayúscula al ver que lo que estaba dentro del féretro era un muñeco de plástico, vestido como si fuera un niño de carne y hueso.

“Llevamos a las autoridades (Policía) para que vieran que no es que nosotros sacamos al niño de la caja y pusimos el muñeco”, argumentó Mejía, los pobladores grabaron con celulares el proceso de desentierro. El muñeco fue regresado a Rosa María, con el fin de hacerle ver el chantaje con el que quiso engañar a su compañero de hogar Melvin Mendoza.

El propio Melvin pidió a la Policía que no procedieran contra la joven. Esta a su vez aseguró que el otro infante está interno en el Hospital Escuela, pero este extremo aún no ha sido comprobado.