Santos se despide de Colombia con el fantasma de una paz incompleta

En sus últimas horas al frente de la nación antes de que este martes tome posesión el conservador Iván Duque, Santos destacó la paz firmada con la ya exguerrilla de las FARC.
Juan Manuel Santos / Reuters

Después de ocho años Juan Manuel Santos abandona la presidencia tras haber conseguido un histórico acuerdo de paz. Los grupos armados que luchan por el vacío de la extinta guerrilla de las FARC son el gran lastre de Colombia.

Juan Manuel Santos se despidió del país en donde consiguió firmar un acuerdo de paz, aplaudido por la comunidad internacional, y que a la vez divide a los colombianos. Para ello aprovechó su última alocución: “Hoy quiero hablarles, brevemente, desde el fondo de mi alma.”

En sus últimas horas al frente de la nación antes de que este martes tome posesión el conservador Iván Duque, Santos destacó la paz firmada con la ya exguerrilla de las FARC. Fue en un discurso transmitido en cadena nacional en donde el aún jefe de Estado subrayó como principal legado su acuerdo con ese antiguo grupo armado.

La que fuera la guerrilla más antigua de América Latina ya es un movimiento político con representación en el Congreso y sin armas en su haber. “Falta mucho, por supuesto. Ninguna paz es perfecta, ni fácil de consolidar, y menos en nuestro país, afectado por tantas formas de violencia”, expresó el mandatario.

Perfecta o no, ese texto definitivo firmado en noviembre de 2016 le valió a Santos el reconocimiento de gran parte de la comunidad internacional y un Nobel de paz ese mismo año. Y es que este territorio vive ahora mínimos históricos de esa violencia que la ha marcado durante medio siglo. Sin embargo, tal y como reconoció este lunes el presidente, la consolidación de esa paz será compleja

El fantasma de una paz incompleta en Colombia

El país vive con la tranquilidad de ver a las FARC como un partido político, pero con el flagelo de la guerra del narcotráfico. “El proceso de paz no quiere decir que Colombia llegue a un estado total de paz”, cuenta a FRANCE 24 Néstor Rosania, analista político.

Rosania alerta de la aparición de las disidencias de la guerrilla y la lucha de grupos armados en la zona del Catatatumbo (noreste). Ambos tienen un denominador común: el deseo por controlar la droga.

Aquí entra a jugar otra de las cuentas pendientes de las Administración Santos. A su llegada al poder en 2010 había 61.811 hectáreas de cultivos de coca según datos de Naciones Unidas. En su último informe de 2016, este mismo organismo asegura que eran 146.140 las hectáreas afectadas.

La alarma es mayor si se observan los datos que maneja la Casa Blanca. En su informe de junio, Washington afirma que las hectáreas de hoja de coca son 209.000, la cifra más alta de la historia.

Para Rosania, los cultivos ilícitos serán el primer “gran reto” del presidente entrante Iván Duque. El nuevo mandatario también enfrentará el desafío de la seguridad ciudadana. “La gente está pidiendo al Gobierno respuestas al aumento de la inseguridad, algo que es normal en procesos de posconflicto”, dice el experto.

En el tema económico el balance también hay luces y sombras. A nivel macro, Santos recibió una Colombia cuyo producto interno bruto crecía a un ritmo anual del 4,5%. En el primer trimestre de 2018, el repunte fue del 2,2%, una cifra que aun así está ligeramente por encima de las proyecciones para Latinoamérica del Fondo Monetario Internacional.

En lo que se refiere al trabajo, las cuentas son más amables. En junio, la tasa de desempleo fue del 9,1%, por debajo del 11,6% del mismo mes en 2010.

Al margen de todos esos números, quizás el mayor legado de Santos puede ser uno que aún no esté escrito. En un país acostumbrado a que sus expresidentes tengan un papel protagónico en la política diaria, el saliente gobernante promete “no ser un aguijón en la nuca” de su sucesor.

 

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