Caravana de migrantes ingresa masivamente a México

Unos cuatro mil hondureños participan en la caravana
Pedro Pardo/AFP

La caravana de migrantes que partió de San Pedro Sula el sábado pasado llegó a la frontera con México e ingresó a la fuerza por el paso fronterizo de Tecun Umán.

Portando banderas de Honduras y con sombrillas para protegerse del Sol, miles de hombres, mujeres y niños atravesaron la frontera sur de México sin ninguna resistencia por parte de las autoridades.

La frontera natural entre México y Guatemala en ese punto es el río Suchiate. Los migrantes exigían antes de cruzar a la fuerza el punto de control que los dejaran pasar a EEUU pese a que el presidente Donald Trump amenazó con represalias, no solo a su vecino del sur, sino a los gobiernos del llamado Triángulo Norte conformado por Honduras, Guatemala y El Salvador.

“Están arriesgándolo absolutamente todo”, indicó el enviado especial de Univision Noticias Pedro Ultreras, quien destacó que los migrantes corearon gritos de “México, México”.

Algunas de las personas que han estado organizando el grupo de migrantes dijeron a Ultreras que cerca de 4,700 migrantes se encuentran en la ciudad fronteriza.

El cruce a la fuerza de la frontera entre Tecún Umán (Guatemala) y Tapachula (México) aumenta las preocupaciones en Estados Unidos por la falta de control de las autoridades mexicanas, quienes se vieron sobrepasados por los miles de migrantes que huyen de la pobreza y la violencia.

Imágenes en vivo transmitidas por varias cadenas de televisión, entre ellas Univision, muestran que del lado guatemalteco no había suficiente seguridad por parte de la policía para contener a los cientos de migrantes que integran la caravana tras cruzar el país procedente de Esquipulas.

La mayoría de los migrantes que integran la caravana no porta pasaportes, documento clave para poder ingresar al territorio estadounidense.

El jueves, el secretario de Estado, Mike Pompeo, durante una conversación telefónica con el canciller mexicano Luis Videgaray, dijo que su país "solo tendrá una entrada legal" de centroamericanos por la frontera estadounidense, estrategia definida desde marzo en el marco de la política de 'tolerancia cero'.

Esto permitirá a las autoridades migratorias de Estados Unidos tener un mayor control sobre la caravana y regular con mayor rigurosidad el proceso de asilo, reducido drásticamente desde que Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2017.

Desde que la caravana inició su recorrido hacia México y Estados Unidos, Trump ha advertido a los gobiernos de Guatemala, Honduras, El Salvador y México con cortar la ayuda económica si no contienen la marcha. Y a los migrantes que serán detenidos y deportados si llegan a la frontera y tratan de ingresar de manera ilegal al país. 

Pero las amenazas y advertencias no han disminuido el ímpetu de la caravana que sigue movilizándose hacia el norte. “La gente no tiene qué comer, no tiene trabajo en Honduras”, dice Orlando López, un activista amparado de la deportación por el Estatus de Protección Temporal (TPS) desde hace 19 años. “La marcha es el último recurso para sobrevivir. Si vuelven se mueren de hambre”, agregó.