Los periodistas, en el punto de mira de las mafias, según RSF

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Los periodistas son blanco frecuente de las mafias en el mundo, con unos 30 profesionales muertos en los últimos dos años, la mitad de ellos en México, indicó el jueves en un informe la oenegé Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Estas organizaciones criminales “extendieron sus tentáculos por todo el planeta, más rápido que todas las multinacionales juntas”, afirmó el autor del informe, el periodista de investigación Frédéric Ploquin.

En 2018, fallecieron 12 periodistas a manos de la mafia, principalmente en México (4), Brasil (3), además de los tres miembros del diario El Comercio de Ecuador que fueron asesinados por disidentes de las FARC en Colombia.

A esta cifra, se podrían sumarse otros cuatro asesinatos en curso de investigación en México. “Y este número, de por sí preocupante, podría incrementarse debido a que en este país los mafiosos y los políticos se mezclan o se alían para hacer callar a los periodistas”, según el informe de RSF, con sede en París.

El año anterior, murieron en el mundo al menos 14 reporteros a manos de las mafias, nueve de ellos en el país centroamericano, como Cándido Ríos Vázquez, que investigaba el narcotráfico local en el estado de Veracruz, antes de ser asesinado a balazos.

RSF da cuenta además de al menos cinco tentativas de asesinatos de periodistas en el planeta por parte de estos grupos criminales, “sin contar las numerosas agresiones y amenazas, así como la destrucción de medios de comunicación”. En su domicilio, en su trabajo o vía las redes sociales, los periodistas en estas situaciones deben elegir entre “callarse o morir”.

Periodismo de investigación

Europa también está afectada por esta lacra, con los asesinatos de los periodistas de investigación Daphne Caruana, fallecida en 2017 en la explosión de su auto en Malta, y del joven Jan Kuciak, muerto junto a su compañera en 2018 en Eslovaquia.

Ambos trabajaban sobre la mafia italiana y sobre algunas de sus operaciones financieras en las que estaban implicados empresarios y políticos.

En Italia, solo en 2017, 196 periodistas se beneficiaron de medidas de protección y una decena, como Roberto Saviano, autor del libro sobre la camorra “Gomorra”, viven con escolta policial permanente.

En Apulia, en el sur de Italia, la periodista Marilù Mastrogiovanni, que investiga la organización mafiosa Sacra Corona Unita, recibe continuamente amenazas y vive bajo protección. “No hay suficientes policías para combatir la mafia y todavía menos para defender a los periodistas”, según Mastrogiovanni.

Frente a las amenazas, algunos periodistas ponen fin a sus investigaciones, otros deciden mudarse, exiliarse y algunos comparten sus informaciones, sobre todo con colegas de consorcios internacionales de investigación.

“Los periodistas que investigan asuntos tan peligrosos como la mafia se hallan a menudo solos y desvalidos frente a las represalias”, subraya en un comunicado Christophe Deloire, secretario general de RSF, llamando a las autoridades a garantizarles “un apoyo y una protección adecuada y a no hacer oídos sordos”.