EEUU: Segundo tiroteo deja nueve muertos en trágico fin de semana

Estados Unidos vive uno de los fines de semana más trágicos de su historia. No habían transcurrido 14 horas del tiroteo que dejó 20 muertos y 26 heridos en una población de El Paso, Texas, cuando otro ataque a balazos cegó la vida de al menos nueve personas en Ohio, la madrugada de este domingo.
AP NEWS

Un pistolero abrió fuego frente al bar Ned Peppers de Dayton, Ohio, donde asesinó en menos de un minuto a por lo menos nueve personas e hirió a otras 27, varias de ellas de gravedad. La Policía abatió al autor de los disparos, cuya identidad aún no ha sido revelada.

Testigos dijeron que el asesino llevaba un rifle y tenía el cuerpo protegido. Izack Johnson subió a las redes sociales un vídeo en el que se escuchan las ráfagas de disparos en la calle. El teniente coronel Matt Carper explicó en una primera comparecencia ante la prensa que pudieron actuar rápidamente porque había muchos policías en las inmediaciones del bar. “El ataque duró poco”, comentó.

La alcaldesa de Dayton, Nan Whaley, explicó después que el tirador fue "neutralizado en menos de 10 segundos”. El incidente tuvo lugar en el distrito histórico de la ciudad, donde hay cerca de una decena de bares. Los testigos comentaban que los fines de semana suele haber peleas.

“Nunca tuve tanto miedo en mi vida”, comenta Daniel Williams, antiguo miembro de la banda musical The Devil Wears Prada. La alcaldesa sugirió que el ataque era premeditado, por las protecciones que llevaba el tirador, el tipo de arma y la abundante munición. “Es triste que la matanza número 250 de este año haya tenido lugar en nuestra ciudad”, lamentó, “los últimos seis meses fueron ya muy duros".

Este es el tercer tiroteo con más de cuatro fallecidos que se registra en una semana en Estados Unidos, donde la cifra de víctimas supera la treintena de muertos y el doble de heridos. En lo que va de año se contabilizaron 250 ataques con armas de fuego por todo el país. Los motivos de este nuevo episodio se desconocen, pero se investiga si el autor pudo verse inspirado por la masacre del sábado en El Paso. Además, el pasado fin de semana se produjo otro tiroteo en el festival gastronómico en Gilroy (California).

El distrito Oregón está considerado una de las zonas seguras más seguras de la localidad de Dayton. Es un área principalmente comercial, aunque hay residencias sobre los bares y restaurantes. Los locales suelen cerrarse a las dos de la madrugada. “No es el lugar donde esperas algo así”, comenta Nikita Papillon a la filial local de la NBC. Todos salieron en estampida cuando se escucharon los disparos.

Dayton tiene 140.000 habitantes. El pasado mayo hubo una protesta en la ciudad del grupo supremacista blanco KKK y recientemente esta comunidad sufrió el azote de los tornados. El gobernador de Ohio, Mike Dewine, emitió una declaración en la que calificó el tiroteo de “atroz”, y elogió la “rápida respuesta” de la policía “al poner fin a esta tragedia”.

Este incidente alimenta aún más el debate sobre las armas. “Claramente este es un problema que debe afrontarse”, comentó el congresista republicano Niraj Antani que representa a la ciudad al referirse a la violencia con armas, “es un problema local, estatal y nacional. Todos debemos trabajar juntos para dar con una solución”. La hija de también congresista Mike Turner se encontraba en la zona en el momento del tiroteo.

Ayer sábado por la mañana, un pistolero abrió fuego en el interior de un supermercado de la cadena Wallmart en El Paso, Texas, y asesinó a 20 personas. Otras 26 resultaron heridas y varias de ellas se debaten entre la vida y la muerte.

El gobernador Greg Abbot dijo que fue "uno de los días más sangrientos" de la historia del Estado y el ataque con armas de fuego más letal en lo que va de año en Estados Unidos.

El único detenido hasta ahora es un varón blanco de 21 años, que se entregó sin oponer resistencia. La Policía aseguró que el hechor había escrito antes de actuar un manifiesto de cuatro páginas titulado Probablemente voy a morir hoy, un texto que no ha hecho público y que todavía está confirmando que efectivamente haya sido escrito por el atacante, pero que sitúa el tiroteo como "un potencial crimen de odio". El manifiesto habría sido publicado en un foro ultraderechista de Internet poco antes de la masacre.


El texto, según The New York Times, expresa posturas racistas y habla del ataque como "una respuesta a la invasión hispana de Texas". "Los hispanos tomarán el control del Gobierno local y estatal de mi amado Texas", dice el manifiesto, según el diario estadounidense. "La abundante población hispana en Texas", prosigue, "nos convertirá en un bastión de los demócratas".