Conservador Giammattei gana elecciones en Guatemala

Sus grandes desafíos: migración, pobreza y corrupción
AFP

La pobreza afecta al 59 por ciento de los 17,7 millones de guatemaltecos y la violencia deja unos 4.500 muertos anualmente, siendo los principales factores que motivan la migración.

Ciudad de Guatemala - Alejandro Giammattei, quien había buscado la presidencia de Guatemala hasta en tres ocasiones y la alcaldía de su capital en otras dos, finalmente logró este domingo hacer realidad el sueño que llevaba años persiguiendo.

Giammattei se pondrá a partir de enero de 2020 al frente de un país marcado por una alta tasa de pobrezaviolencia, crisis migratoria y una corrupción enquistada en buena parte del sistema político.

El candidato del conservador partido Vamos fue el vencedor en las elecciones celebradas en el país centroamericano tras imponerse en segunda vuelta con cerca del 59% de los votos a Sandra Torres, candidata de la formación UNE y primera dama durante el gobierno de su exmarido Álvaro Colom (2008-2012) que obtuvo cerca del 40%.

"Me llevaron a la cárcel, estuve en el hospital, tantas cosas que me hicieron vivir; sin embargo, el momento de Dios llegó y vamos a luchar por la construcción de esa Guatemala diferente", dijo este domingo tras conocer los resultados.

Con su victoria, Giammattei rompió con una tradición de los últimos 30 años de democracia en el país: que el ganador en primera vuelta repetía ganaba en la segunda ronda.

Él, sin embargo, logró pasar del segundo al primer puesto en esta última vuelta electoral gracias en parte al rechazo que su rival Torres despierta en parte de la población, tal y como preveían las encuestas de intención de voto.

Giammattei, un médico de 63 años que se moviliza en muletas por una esclerosis múltiple desde hace 40 años, ganó ampliamente el domingo el balotaje a la ex primera dama socialdemócrata, Sandra Torres.

Escrutado el 99,15% de los votos, el presidente electo tenía 58,01% de los votos frente a 41,99% de Torres, según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que calificó los resultados como "irreversibles".

Sin embargo, los comicios estuvieron marcados por la baja participación y, según los datos preliminares del TSE, el abstencionismo podría superar el 55%.

"El objetivo se cumplió. Hoy, de veras con un nudo en la garganta, 12 años después, vengo a decirles (que) (...) va ser un inmenso honor ser el presidente del país", afirmó en un mensaje a periodistas el político que había buscado la presidencia en tres ocasiones anteriores.

                                                                                                                                                       (Foto: AFP)

Giammattei aseguró que comenzará a trabajar el proceso de transición para asumir la presidencia por cuatro años en enero, cuando releve al actual mandatario, Jimmy Morales, un excomediante de televisión.

Reconoció que la tarea será titánica para cumplir sus ofrecimientos, y tendrá que hacer cabildeos en el Congreso, donde la mayor fuerza la tiene el partido de Torres.

Los grandes retos

Los objetivos a cumplir por Giammattei son enormes, tomando en cuenta que la pobreza afecta a 59% de los 17,7 millones de guatemaltecos y la violencia deja unos 4.500 muertos anualmente, siendo los principales factores que motivan la migración, según expertos.

Giammattei hasta el momento ha evitado profundizar sobre el acuerdo firmado a fines de julio por el gobierno de Morales con Estados Unidos para convertir a Guatemala en "tercer país seguro", lo que implica recibir a migrantes que buscan pedir asilo en el país norteamericano.

Este acuerdo sacudió la recta final de la campaña y generó múltiples críticas y acciones legales, principalmente basadas en el elevado índice de pobreza y la falta de infraestructura para recibir a los migrantes.

El gobierno de Giammattei deberá enfrentar una "política exterior bastante exigente" para "recuperar espacios" que permitan abordar el tema migratorio y acercarse a Honduras, El Salvador y México, dijo a la AFP el exvicepresidente Eduardo Stein (2004-2008).

"La actual administración (de Morales), por razones que no terminamos de entender, ha descuidado" la relación con los países vecinos, aseveró.

Además, señaló que Giammattei debe lograr consensos con opositores y otros sectores para llegar a "entendimientos políticos fecundos y constructivos" para el país centroamericano.

"Guatemala ya no puede aguantar otros cuatro años de fracturas constantes y de antagonismos extremos como los que se han venido dando en este último periodo" de gobierno, sentenció Stein.

El gobierno de Giammattei se inaugurará sin el acompañamiento que ha dado desde 2007 la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un ente adscrito a la ONU que apoyó la revelación de casos de corrupción de alto impacto, que llevaron incluso a la renuncia en 2015 del entonces presidente Otto Pérez.

La Cicig terminará sus funciones en septiembre debido a que Morales no pedirá a la ONU una nueva ampliación de dos años del mandato de la entidad, por lo que organizaciones sociales y activistas han alertado de retrocesos importantes en la lucha contra la corrupción.

Álvaro Montenegro, integrante del colectivo de organizaciones Alianza por las Reformas, expresó su temor de que con Giammattei al mando del gobierno continúe el hostigamiento a funcionarios de justicia, como ha sucedido en el gobierno de Morales.

"La ciudadanía tiene que estar muy atenta a que no haya un ataque permanente a los operadores de justicia, sobre todo tras la salida de la Cicig", advirtió.

Giammattei, quien fue involucrado en una matanza de reos cuando fungió como director del Sistema Penitenciario tras una investigación apoyada por Cicig, se ha negado a apoyar la continuación del ente.

Montenegro consideró "bastante complicado" que Giammattei conforme un ente similar a la Cicig, con apoyo internacional, para una verdadera lucha contra la corrupción.

Más del 68 por ciento de abstuvo de votar

Las urnas para elegir al nuevo presidente en Guatemala tuvieron escasa asistencia este domingo.

                                                                                                                                              (Foto: El periódico.gt)

Los politólogos José Carlos Sanabria y Ronald Ochaeta dijeron al diario local Prensa Libre que, aparte del clima, la falta de participación ciudadana en la segunda vuelta electoral se debe al desinterés de la población por la oferta política y a que no se eligen autoridades locales.

Giammattei sustituirá en enero por un período de cuatro años al actual mandatario, Jimmy Morales. En Guatemala no hay reelección.

Vestido con una camiseta de la selección de fútbol, Morales votó hacia el mediodía y recomendó a los candidatos priorizar tres temas: reducir la migración irregular hacia Estados Unidos, mejorar la educación y combatir la desnutrición crónica en niños menores de 5 años, que afecta al 46 por ciento de infantes.

Momentos después y casi en simultáneo, pero en lugares distintos, votaron los dos aspirantes, quienes se mostraron victoriosos e invitaron a la población a acudir a las urnas, mientras reiteraron sus ofrecimientos de combatir el desempleo, mejorar la salud y la educación, así como combatir la corrupción y la violencia.

Ambos políticos han evitado profundizar sobre el acuerdo firmado a fines de julio por el gobierno con Estados Unidos para convertir a Guatemala en «tercer país seguro», lo que implica recibir a migrantes que tenían el objetivo de pedir asilo en el país norteamericano.

Este acuerdo sacudió la recta final de la campaña y generó múltiples críticas y acciones legales, principalmente basadas en el elevado índice de pobreza y la falta de infraestructura.

Andar «sin miedo»

A cuentagotas, los votantes llegaron a las dos escuelas del poblado maya de Sumpango (oeste) habilitadas para votar. «Todo lo que anhelamos es que el próximo presidente acabe con la delincuencia, que uno pueda andar en lugares públicos sin miedo», dijo a la AFP Edgar Chiquitó, un técnico de elevadores de 43 años.

El hombre fue uno de los primeros en votar y lo hizo aprovechando que salió a correr con su perro «Chato».

«Lo único que yo espero es que la presidenta o presidente que quede es que cuando ya esté sentado allí (en la presidencia) no se olvide de la gente», señaló indignada otra de la votantes que prefirió no dar su nombre.

Con su pequeño hijo cargado en la espalda, la joven mujer ataviada con su colorido traje regional indígena pidió específicamente mejores centros de salud.

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Los votantes coinciden en reclamar a los candidatos seguridad y empleo para reducir la violencia y la pobreza.

Aunque ambos candidatos buscan frenar el éxodo a Estados Unidos, un motor fundamental de la economía guatemalteca son las remesas de sus migrantes, que el año pasado alcanzaron casi 9,300 millones de dólares, cifra cercana a las exportaciones, que sumaron unos 10,500 millones de dólares.

Datos oficiales indican que alrededor de 1.5 millones de guatemaltecos viven en Estados Unidos, de los cuales solo entre 300,000 y 400,000 tienen residencia legal.

Miles de guatemaltecos se aventuran a cruzar México para llegar a Estados Unidos alegando huir de la pobreza y la violencia, problemas comunes en el norte centroamericano donde operan las temidas pandillas y grupos del narcotráfico.

El Triángulo Norte de Centroamérica -integrado por El Salvador, Guatemala y Honduras- es la región sin conflicto armado más violenta del mundo, según la ONU, y en el último año generó multitudinarias caravanas migratorias hacia Estados Unidos.

Tambaleante lucha anticorrupción

En 2015 los guatemaltecos vieron una esperanza de atacar la corrupción tras el arresto del presidente Otto Pérez por casos impulsados por la fiscalía local y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un ente adscrito a la ONU.

Pero esas esperanzas se ven menguadas con el fin de las funciones de la Cicig en septiembre, ya que Morales desistió de ampliar su misión hasta 2021 luego de que el ente internacional y la fiscalía solicitaran investigarlo por el financiamiento ilegal de su campaña.

Ambos aspirantes a la presidencia descartaron la continuidad de la Cicig, que funcionaba desde 2007, y proponen crear fiscalías especiales con apoyo internacional.

Pero analistas y opositores dicen que esas promesas son vagas y dudan de sus compromisos contra la corrupción, dado que los dos candidatos fueron cuestionados y acusados por la Cicig.

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