Costa sureste de EEUU se prepara ante llegada de huracán Dorian

Al amanecer Dorian estaba a 40 millas al este de Freeport Grand, en Bahamas, con vientos sostenidos de 165 millas por horas.

Lento pero aplastante a su paso, el devastador huracán Dorian seguía azotando el lunes el norte de Bahamas, convertido en una de las tormentas atlánticas más fuertes jamás registradas. En su peligroso trayecto ha ido arrasando casas, arrancando tejados y derribando árboles y postes eléctricos.

Al amanecer Dorian estaba a 40 millas al este de Freeport Grand, en Bahamas, con vientos sostenidos de 165 millas por horas.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que aunque el debilitamiento gradual es previsible, se espera que Dorian siga siendo un poderoso huracán durante los próximos dos días. Además el centro dijo temprano el martes que Dorian pasará "peligrosamente" cerca de la costa este de Florida el martes por la noche hasta el miércoles en la tarde.

Devastador huracán

Los vientos sostenidos máximos del huracán remitieron a 265 kilómetros (165 millas) por hora el lunes de madrugada. La tormenta se movía muy despacio, a 1,6 kilómetros (1 milla) por hora, junto a la isla de Gran Bahama, a la que los meteorólogos esperaban que castigara durante todo el día. También el domingo arremetió contra la isla de Ábaco con fuertes vientos y oleaje.

Se espera que muchas casas fueron derribadas al paso de Dorian. La mayoría de la población se resguardó en refugios, después de proteger sus casas como pudieron.

“Es devastador”, dijo Joy Jibrilu, directora general del ministerio de Turismo y Aviación de las Bahamas. “Hubo daños enormes en propiedades e infraestructura. Por suerte no se reportaron pérdidas humanas”.

Los vientos sostenidos máximos de Dorian alcanzaron el domingo los 297 kilómetros (185 millas) por hora con ráfagas de hasta 354 kilómetros (220 millas) por hora, igualando el récord del huracán atlántico más fuerte en tocar tierra del que se tenga registro. El anterior fue el huracán del Día del Trabajo de 1935, anterior a la costumbre de poner nombre a las tormentas.

Solo hay una tormenta atlántica más potente documentada, el huracán Allen de 1980, con vientos de hasta 305 kilómetros (190 millas) por hora, aunque no tocó tierra con esa fuerza.