Así fue como Mike Pompeo convenció a Trump de eliminar a Soleimani y cumplió una meta de hace una década

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, fue una fuerza impulsora detrás de la decisión del presidente Donald Trump de matar a un general iraní de alto rango, según fuentes de CNN, una medida de alto riesgo que demuestra la situación de Pompeo como el funcionario de seguridad nacional más influyente en la administración Trump.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, fue una fuerza impulsora detrás de la decisión del presidente Donald Trump de matar a un general iraní de alto rango, según fuentes de CNN, una medida de alto riesgo que demuestra la situación de Pompeo como el funcionario de seguridad nacional más influyente en la administración Trump.

Sacar al general iraní Qasem Soleimani “del campo de batalla” ha sido una meta para el principal diplomático estadounidense durante una década, dijeron varias fuentes a CNN.

                          

Ir tras el segundo oficial más poderoso de Irán –el líder de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, el grupo militar político y económicamente poderoso con influencia regional– fue idea de Pompeo, según una fuente de su círculo íntimo. Esa fuente dijo que el secretario llevó la sugerencia a Trump. Pompeo “fue quien hizo la propuesta de eliminar a Soleimani, fue él absolutamente”, dijo esta fuente.

Según múltiples fuentes cercanas a Pompeo, el secretario de estado ha creído a lo largo de su carrera que Irán está en la raíz de todos los problemas de Medio Oriente y se ha centrado en Soleimani, el “comandante en la sombra” de Irán, como el autor intelectual detrás del terrorismo de estado patrocinado por el país en toda la región.

“Sacamos a un tipo malo del campo de batalla”, dijo Pompeo a CNN el 5 de enero. “Tomamos la decisión correcta”. El mismo día, Pompeo le dijo a ABC que matar a Soleimani era importante “porque se trataba de un tipo que era el hilo conductor, que estaba llevando a cabo un complot activo contra Estados Unidos de América, poniendo en riesgo vidas estadounidenses”.

‘Lidera el camino’

“Pompeo proporcionó la justificación por la cual Soleimani es un tipo malo”, dijo la fuente. “No es personal, porque era un terrorista y el autor intelectual”. La fuente también dijo que eliminar a Soleimani había sido la misión de Pompeo durante una década.

El secretario de Estado ha estado tan obsesionado con el general iraní que incluso trató de obtener una visa para Irán en 2016 cuando era congresista de Kansas. Si bien dijo que era para monitorear las elecciones, también sugirió a sus confidentes que quería tratar de confrontar a Soleimani cuando estuviera allí. Nunca obtuvo la visa.

Pompeo, un graduado de West Point que todavía tiene muchos amigos en el servicio militar en el Medio Oriente, también creía que Solemani tenía la sangre de cientos de soldados estadounidenses en sus manos.

Funcionarios estadounidenses creen que durante la Guerra de Iraq, las unidades de Soleimani proporcionaron a los insurgentes iraquíes bombas especiales que podrían penetrar la armadura, un arma mortal contra las fuerzas estadounidenses. Irán niega la acusación, pero el Pentágono aún dice que Soleimani y sus tropas fueron “responsables de la muerte de cientos de soldados estadounidenses y de la coalición, así como de las heridas de miles más”.

Más recientemente, Soleimani ha sido visto como el arquitecto de las operaciones militares iraníes en Iraq y Siria. La fuente le dijo a CNN que a medida que pasaban los años, Pompeo les dijo a sus amigos y colegas que “no me retiraré del servicio público hasta que Soleimani esté fuera del campo de batalla”.

Conocido durante mucho tiempo como un “susurrador de Trump” por la relación que ha cultivado con el presidente, la capacidad de Pompeo de vender una estrategia de Irán tan agresiva para Trump, un presidente reacio al conflicto, es un testimonio de su influencia incomparable.

Ahora, con la reciente declaración de Pompeo de que no se postulará para un escaño en el Senado de Estados Unidos por Kansas, el antiguo legislador de la Cámara de Representantes y director de la CIA parece estar listo para continuar ejerciendo su influencia en la administración Trump.

“Él es quien lidera el camino”, según la fuente en el círculo íntimo de Pompeo, discutiendo el enfrentamiento con Irán. “Es la política del presidente, pero Pompeo ha sido la voz principal en ayudar al presidente a elaborar esta política. No hay duda de que Mike es el que la dirige en el gabinete”.

Un ex funcionario republicano de seguridad nacional, que es crítico de Trump pero apoyó el ataque contra Soleimani, le dijo a CNN que Pompeo es tan influyente que es como el “secretario de Estado, secretario de Defensa y director de la CIA” combinados.

“Antiestadounidense”

El ascenso de Pompeo ha generado preocupación en algunos círculos republicanos de seguridad nacional, donde los críticos dicen que ha dado pie al famoso presidente impredecible.

Aunque se ha ganado la confianza del presidente, Pompeo, no obstabre, no ha quedado aislado de las críticas mordaces sobre el enfoque de la administración hacia Irán. El miércoles, incluso algunos republicanos salieron poco convencidos de una sesión informativa sobre la situación.

El senador republicano Mike Lee, de Utah, calificó la sesión de Pompeo y el secretario de Defensa, Mark Esper, como “la peor sesión informativa sobre un problema militar en mis nueve años” en el Senado. Lee dijo que la sugerencia de la administración de que el Congreso no debería tener un papel en el debate de la acción militar contra Irán era “antiestadounidense” y “completamente inaceptable”.

Los demócratas del Congreso fueron muy críticos, y el representante Gerry Connolly, de Virginia, calificó la reunión como de “novatos”. La aspirante demócrata a la presidencia, la senadora Elizabeth Warren, dijo que no estaba convencida de que Soleimani presentara la amenaza inminente que la administración alegaba para justificar su muerte, mientras que el senador Dick Durbin, de Illinois, el demócrata de segundo mayor rango en el Senado, cuestionó que Esper describiera la información de inteligencia sobre Soleimani como “exquisita”.

“No fue así”, dijo Durbin.

Desde que se convirtió en el principal diplomático estadounidense, Pompeo ha sido la persona clave para la campaña de “máxima presión” de la administración contra Teherán. En abril, Pompeo fue una fuerza importante detrás del controvertido movimiento de la administración Trump para designar al IRGC de Irán, incluida la Fuerza Quds, como una organización terrorista extranjera.

Era la primera vez que Estados Unidos designaba a parte de otro gobierno como organización terrorista y sentaba las bases para la racionalización legal para matar a Soleimani, que había dirigido la Fuerza Quds desde 1998.

En junio, después de que Irán derribó un dron de Estados Unidos, Pompeo quedó decepcionado cuando no logró convencer a Trump de tomar medidas agresivas contra Irán y Soleimani. El presidente, en el último minuto, revocó la decisión de atacar objetivos del IRGC.

Pero esta vez, de acuerdo con múltiples fuentes con conocimiento, Pompeo construyó un caso con el que se ganó al presidente, particularmente después del 27 de diciembre, cuando un ataque con cohetes mató a un contratista civil estadounidense en la ciudad de Kirkuk, en el norte de Iraq.

El 29 de diciembre, aviones estadounidenses mataron al menos a 25 personas en ataques con bombas contra el grupo de milicias Kataib Hezbollah, que informa a los líderes iraquíes pero que está fuertemente influenciado por Irán. En la víspera de Año Nuevo, iraquíes protestaron en respuesta a los ataques estadounidenses y asaltaron el complejo de la embajada estadounidense en Bagdad.

Preocuparse por otro 1979

Según múltiples fuentes familiarizadas con estos eventos, Trump estaba profundamente preocupado por que las protestas de la embajada pudieran llevar a una repetición de la muerte de cuatro estadounidenses en 2012 en una instalación diplomática en Benghazi, Libia, o incluso el enfrentamiento de 1979 entre Washington y Teherán, cuando estudiantes iraníes irrumpieron en la Embajada de Estados Unidos en Irán y retuvieron a 52 estadounidenses como rehenes durante 444 días.

“Sé que Trump tuiteó sobre Benghazi, pero no quería enfrentarse a otro Teherán 1979”, dijo la fuente en el círculo íntimo de Pompeo. Refiriéndose al Irán de hoy, esta fuente dijo que “querían tomar rehenes”.

Una fuente republicana del Congreso con conocimiento de los hechos dijo que la muerte del contratista estadounidense fue fundamental.

Si bien Pompeo y Esper han argumentado que la inteligencia sugirió una amenaza inminente, esta fuente republicana dijo que “la inteligencia puede no ser diferente de los planes (de Soleimani)” para atacarm¡, similares a los que había llevado a cabo en el pasado. La diferencia esta vez fue que un estadounidense resultó muerto, dijo el republicano, vinculando la decisión de atacar a encuentros cada vez más intensos que comenzaron con la muerte del lingüista iraquí-estadounidense de 27 años del área de San Francisco.

“Si no hubiera muerto un estadounidense, no creo que nada de esto hubiera sucedido”, dijo el republicano.

A medida que se iniciaba la planificación, Pompeo colaboró con el presidente del Conjunto de Jefes del Ejército, General Mark Milley, y el comandante del CENTCOM, General Kenneth McKenzie, para evaluar el perfil de las tropas en el campo. Múltiples fuentes también dicen que los republicanos Tom Cotton de Arkansas y Lindsey Graham de Carolina del Sur se mantuvieron informados y también presionaron a Trump para que respondiera.

Trump no se mostró reacio a atacar a Soleimani, dijeron varias fuentes, y agregaron que los otros asesores principales del presidente, Esper, Milley, la directora de la CIA, Gina Haspel, y el asesor de seguridad nacional Robert O’Brien, “estaban todos a bordo”.

Pompeo ha forjado “relaciones muy cercanas” con Haspel y Esper, alianzas que reforzaron su capacidad de presentar el caso ante Trump. “Todos trabajan juntos muy, muy de cerca”, dijo el ex funcionario republicano de seguridad nacional.

Dicho esto, el exfuncionario expresó su preocupación por la falta de una profunda experiencia en el equipo de seguridad nacional de Trump. Varios analistas señalaron esto como un factor en la enorme influencia de Pompeo dentro de la administración.

El gobierno está tan comprometido por Trump y por todas las vacantes y la falta de experiencia, dijo este ex funcionario, que “todo se está haciendo por un puñado de líderes: Pompeo, Esper, Milley. Quedan muchas cosas en el piso”.

‘Una escala muy baja’

Pompeo es posiblemente el miembro más experimentado del gabinete de seguridad nacional, dijo el ex funcionario de seguridad nacional, “pero es una escala muy baja”.

“Es un grupo tan pequeño y hay mucho por hacer”, dijo el exfuncionario. “Todos en esta administración están un nivel y medio más arriba de lo que estarían en una administración normal. No tienen reservas”, dijeron.

La administración Trump se ha visto perjudicada por la negativa del presidente a contratar republicanos que lo critiquen. Otros republicanos no trabajarán para la administración, por temor a ser “contaminados” o despedidos sumariamente, dijo el ex funcionario.

Dado que las capas de experiencia se han despegado en la Casa Blanca, algunos analistas dicen que también se han eliminado las salvaguardas. Peter Bergen, de CNN, escribió en su nuevo libro, “Trump and his Generals”, que el ex secretario de Defensa James Mattis le dijo a sus asistentes que no presentaran al presidente opciones para enfrentar militarmente a Irán.

Randa Slim, miembro del Instituto del Medio Oriente, argumenta que desde la partida de Mattis, el ex director de Inteligencia Nacional Dan Coats y el ex secretario de la Casa Blanca y general retirado de la Marina John Kelly, hay muy pocas voces en la Casa Blanca que ofrezcan “consejos profundamente considerados”.

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