Noticias NicaraguaMigración“Este es caso perdido. Creo que de aquí no salimos”, relata nicaragüense que estuvo secuestrada en México

“Este es caso perdido. Creo que de aquí no salimos”, relata nicaragüense que estuvo secuestrada en México

Por primera vez, los hermanos de nacionalidad nicaragüense, relataron el calvario vivido y las secuelas sufridas cuando estuvieron secuestrados en México
secuestro hermanos hazell y julmer
Los hermanos Julmer y Hazell Martínez durante la entrevista con Telemundo.
Captura de pantalla

Los nervios aún se apoderan de Hazell y Julmer Martínez, dos hermanos nicaragüenses que en diciembre pasado fueron secuestrados en México cuando intentaban llegar a Estados Unidos

Hazell y Julmer, originarios de Jalapa, Nueva Segovia, se encuentran en Estados Unidos y desde ahí, cuentan a la cadena Telemundo, los momentos de terror que vivieron durante el tiempo que estuvieron en cautiverio en Ciudad Juárez, del “sueño norteamericano”.

Inicialmente, los delincuentes pedían la suma de 30 mil dólares en efectivo por la libertad de los hermanos, porque de lo contrario, amenazaban con asesinarlos.

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Como método de presión por el pago del dinero, los secuestradores decían que les iban a enviar a sus familiares en Nicaragua, una grabación en donde les salían cortando un dedo.

“Yo dije este es un caso perdido. Creo que de aquí no salimos. Sólo con un milagro de Dios, porque sinceramente mi familia no iba a conseguir 30.000 dólares”, dijo Hazell Martínez, de 21 años, a un periodista de la cadena Telemundo.

Hazell dejó en Nicaragua a una niña de 3 años y le aterraba saber que su hija no volvería a verla. Durante el secuestro, uno de los delincuentes bajó la cuota inicial a 10 mil dólares, pero una vez cancelados, los delincuentes informaron que deberían pagar 11 mil dólares más, es decir, la cuota ascendió a 21 mil dólares. 

Durante el tiempo que los jóvenes estuvieron en manos del crimen organizado, los secuestradores enviaban videos en donde aparecían en el suelo, atados y con una pistola en la cabeza. Entre nervios y llantos suplicaban a sus padres que consiguieran el dinero porque si no los mataban.

“Ellos caminaban encapuchados, no se les miraba a la cara. Nos amenazaban que iban a cortar un dedo si no se apuraban a pagar, o una mano”, relató Julmer Martínez, de 24 años.

“Yo casi no puedo dormir de noche. Si ya he dormido un poco más. Pero uno queda como un poco traumado”, dice Hazell, mientras recuerda el calvario que vivieron.

Ambos jóvenes luchan por una nueva etapa en Estados Unidos, en donde esperan ayudar a pagar las deudas del rescate y además, poder sanar el dolor que les dejó el secuestro.

“En pedacitos”

Doña María Auxiliadora Hernández, madre de los jóvenes, recordó el duro momento en que los secuestradores le dijeron que si no lograban pagar, les entregarían a sus hijos en “pedacitos”.

“Si (el dinero) no lo tenes para mañana, mañana te los entrego picados, en pedacitos. Es duro, es un golpe que a mi em arrancaron mi corazón”, expresó doña María entre nervios.

Una vez que pagaron el rescate, pasaron dos días sin recibir comunicación de sus hijos, hasta que recibieron una llamada de parte de autoridades migratorias de Estados Unidos, diciéndoles que los hermanos habían sido liberados.

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Tras conocer el secuestro, la familia Martínez se aferró a Dios e incrementó sus plegarias, clamando por un milagro, del que ahora dan testimonio.

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