Despacho 505: Coronavirus: Crónica del pueblo de Diriomo, sumido en la incertidumbre y el pánico

La falta de información ante un caso de coronavirus ha provocado pánico en el pequeño poblado granadino. El ciudadano murió este jueves y las autoridades de Salud han puesto en cuarentena a 10 personas.

El pueblo de Diriomo, en el departamento de Granada, vive sus tiempos más inciertos por un virus silencioso que, como en todo el mundo, ha trastocado la vida de sus pobladores.

Un caso sospechoso de coronavirus ha avivado el pánico. Y la incertidumbre ha hecho que los habitantes sean presos de decenas de rumores. El “dicen”, “dicen”, “dicen”, se ha regado como pólvora desde el pasado sábado que trascendió en redes sociales que un hombre de 58 años fue asistido en su casa por autoridades del Ministerio de Salud, que posteriormente trasladaron al hospital Amistad Japón, en Granada.

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El señor, un trabajador del Aeropuerto Internacional de Managua, según fuentes extraoficiales, presentó síntomas de coronavirus, le practicaron la prueba rápida, pero en el centro hospitalario manejaron con extremo secreto el resultado.

El hombre habría sido contagiado al tener contacto con un ciudadano que llegó a Nicaragua vía aérea, en los primeros días de abril. El caso pone en evidencia la importancia de cerrar fronteras o imponer medidas más estrictas.

El lunes pasado, el pueblo pícaro de la Meseta de los Pueblos — de 25 kilómetros cuadrados y 25,000 habitantes, acostumbrado, a un fuerte movimiento de trabajadores informales en su Plaza Central— se detuvo.

El vídeo viral de personal médico sacando en camilla al ciudadano de 58 años provocó que la Policía Orteguista empezara una persecución para dar con el paradero del autor, sin éxito alguno.

En los días siguientes los ciudadanos intentaron verificar el contagio haciendo consultas a los familiares. Algunos encontraron la calma al leer un comunicado de la Alcaldía en el que se decía que la presencia de la ambulancia era un noticia falsa.

Otros escépticos continuaban con sus indagaciones al no creer la versión oficial. “No le creemos nada al Minsa, no nos dicen la verdad”, protestan pobladores.

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Para el lunes el pueblo entró en mayor desconcierto. En Diriomo, el único dato certero que hay es el pánico que ha llevado nuevamente a los ciudadanos a extremar medidas de protección ante un inminente brote.

Por ejemplo, una señora que tiene una pulpería en las entradas de la ciudad colocó una mesa de poco más de un metro delante de la barra en la que atiende para evitar contacto con los clientes.

El martes, la situación se volvió más escandalosa por la diversidad de noticias falsas que circulaban en las redes sociales, en las que se expuso a la familia del señor de 58 años sin medir daños.

El rumor del día fue que el hombre había fallecido, y tras eso varios negocios cerraron, las señoras que venden verduras en el Parque Central recogieron su productos y el pueblo dinámico se volvió fantasma.

Ese mismo día varios familiares de personas a las que se acusa de estar contagiadas salieron al paso para aclarar que sus miembros se encontraban bien, sin ningún síntoma de Covid-19.

Por estos días el estigma también se ha profundizado contras las familias que aparentemente son sospechosas de coronavirus.

10 PERSONAS EN CUARENTENA

Según fuentes extraoficiales de la municipalidad, que lidera en secreto la emergencia de Covid-19, al menos 10 personas se encuentran en cuarentena. Familiares de una de ellas  relata que el Ministerio de Salud está en constante comunicación.

“Mi hermana tuvo contacto con el señor por lo que el personal de la Alcaldía, con orden del Minsa, dijo que no podía salir de la casa”, comenta un hombre. Al día recibe al menos cinco llamadas en los que le preguntan si tiene fiebre o algún otro síntoma.

“Estará aislada en la casa 14 días”, precisan.

Despacho 505 intentó comunicarse con la delegada del Minsa en Granada, Nora Orozco, y la Alcaldea de Diriomo, Sandra Vásquez, para consultarles por este caso sospechoso de Covid-19, sin embargo no hubo respuestas

Orozco dijo que no podía dar declaraciones y cortó.

PARANOIA

Este pueblo ya se había detenido parcialmente desde que régimen de Daniel Ortega confirmó el caso cero, el 19 de marzo. Días despues, la Calle Central lució vacía, los pocos negocios que dinamizan la economía cerraron y otros atendían

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El único supermercado de la zona continuó abasteciendo e implementando medidas tanto para el personal, como para los usuarios, pero sin aplicar el riguroso distanciamiento para acceder al local o hacer filas al momento de pasar por caja.

En las farmacias el personal que atendía empezó a usar mascarillas y guantes, mientras que las pulperías con mayor aglomeración orientaban hacer filas a sus compradores.

Mientras que restaurantes, comiderías e incluso tiendas permanecían cerrados.

El pueblo extremadamente religioso decidió cancelar las actividades de Semana Santa y los feligreses se resignaron a seguir las misas desde la radio católica local y sus plataformas digitales.

Con el paso de los días los rumores de posibles contagios fueron desapareciendo, al igual que las filas para acceder al supermercado o pulperías. Los trabajadores de distintos negocios incluso desistieron de las medidas de protección.

Este miércoles, como hace varias semanas, Diriomo parecía regresar a su rutina habitual: los negocios que antes habían cerrado abrieron, las señoras que venden verduras han puesto de nuevo color a las calles y el sonido de las mototaxis se volvió constante.

Y es que para ciudadanos y negocios, establecer una cuarentena es un lujo.

“Vamos a abrir hasta donde se pueda” dice un pequeño comerciante. La falta de un plan de rescate por parte del Gobierno, altas facturas de la energía eléctrica  y los efectos de una voraz reforma tributaria ahogan a los comerciantes.

La incertidumbre y la desinformación de un país entero se maximizan en este pueblo acostumbrado a recibir foráneos que llegan en busca de brujos, por lo que es conocido.

“Ya no vienen a buscar brujos”, comenta una mujer, que como todos acá, se resiste a dar nombre por la represalias que puedan tomar las autoridades.

No hay información y las instancias manejan con sigilo el caso sospechoso de coronavirus. “Si no nos mata el virus, nos mata el estrés, la incertidumbre”, señala una joven que ha decidido autoconfirnase.

Al cierre de esta crónica fuentes extraoficiales informaron que el señor de 58 años, internado en el hospital Amistad Japón, falleció. Tenía un cuadro clínico que coincide con los de pacientes de Covid-19, dicen los médicos.

La tranquilidad ganada en una cuantas horas volvió a revolverse como en una tormenta. “No sabremos del Minsa si murió de Covid-19”, señalan pobladores.

Por ahora acá no se puede estar en calma.

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