Servicios de entrega salvan a algunos desempleados en Nicaragua

Rosa María Talavera, una jubilada de 70 años espera con ansias en la sala de su casa un paquete de comidas que mandó a pedir a uno de los nuevos servicios de entregas que se ofrecen en la ciudad de Masaya, al sur de la capital nicaragüense. 

La crisis sanitaria por el coronavirus ha obligado a la ciudadanía a tomar sus propias medidas de seguridad ante la falta de orientaciones del gobierno del presidente Daniel Ortega, y la población ha preferido hacer sus pagos o pedidos de alimentos a través de servicios expreso.

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Es por ello que cuatro amigos, empujados por la creciente tasa de desempleo en el país, decidieron emprender dos negocios de entregas en Masaya, una de las localidades más pequeñas y pobladas de Nicaragua, con más de 306.000 habitantes.

Selena Zepeda, quien junto a su esposo fundó el servicio Búho Exprés, relata a la Voz de América que hacía más de un año y medio que quería emprender un negocio de este tipo, pero no tenía suficientes recursos económicos.  

“Hace mes y medio pude comprar mi moto, lancé un mensaje en las redes anunciando que hacía mandados y con el tiempo fui obteniendo uno y otro cliente”, dijo Zepeda a la VOA

Con una botella de alcohol gel, mascarillas y guantes, estos emprendedores inician su jornada laboral, que en ocasiones excede las ocho horas en motocicleta. 

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Tres amigos suyos trabajan en lo mismo, con otra empresa recién fundada llamada u-VELOZ. Aunque la dinámica y el trabajo es el mismo, aseguran no verse como competencia. “A veces ellos andan saturados de pedidos y yo les apoyo y viceversa”, relata la mujer.

Christopher Andino, de 25 años, comenta que emprendió el proyecto u-VELOZ junto a sus amigos cuando fue despedido recientemente de una empresa donde trabajó por varios años cuando bajaron las ventas a causa del coronavirus.

Andino explicó que es actualmente el sustento para su esposa y su hijo de cinco años y aunque es un trabajo que cansa, le asegura la alimentación a su familia en una época donde prevalecen altas tasas de desempleo en el país centroamericano.  

“A raíz del negocio hemos estado saliendo adelante. Teníamos que buscar qué hacer para sobrevivir”, comenta Andino.

Estos grupos de emprendedores han anunciado sus servicios en las redes sociales y señalan que no han visto la necesidad de crear hasta el momento alguna aplicación.

Carlos Guillermo Mondragón, uno de los repartidores y fundadores de este negocio, dijo a la VOA que en medio de la pandemia la ciudadanía ha evitado salir de sus casas, y esto lo consideraron como una oportunidad de emprender.

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“Ahí vimos la oportunidad de hacerle los mandados a ciertas personas y empezamos a hacer voladitos, a hacer pagos de servicios básicos y compras al súper (supermercado), para reducir a los usuarios las posibilidades de contagio”, indica Mondragón. 

Actualmente los jóvenes ganan un aproximado de 15 dólares al día, aunque los fines de semana esta cifra se duplica e incluso se triplica, dijo Santiago Fajardo, quien administra una de estas nuevas empresas.

Desde las primeras semanas que se reportó el primer caso del coronavirus en Nicaragua, el servicio entregas creció hasta un 30%, comenta a la VOA Sara Avilés, gerente de mercadeo de Hugo App, una de las primeras y más grandes empresas presentes en el país que ofrecieron este tipo de servicios.

“De forma gradual hemos experimentado un crecimiento entre 20-30% a partir de las primeras semanas, cuando la pandemia inició su expansión. Esto ocurre por el aislamiento social, la cuarentena voluntaria y el incremento de comercios afiliados dentro de la plataforma”, indica Avilés.

En 2019, cuando esta plataforma salvadoreña llegó a Nicaragua, contaba con al menos 100 comercios afiliados y más de 200 motorizado para hacer las entregas. Las afiliaciones subieron por el coronavirus.

Emprendimientos en medio del desempleo

El surgimiento de las empresas de entregas tiene lugar en medio de informes que pronostican una caída abrupta del empleo formal en Nicaragua por la pandemia del COVID-19.

De hecho, la disminución de la actividad comercial y turística representa una pérdida de 4.4 millones de dólares diarios a Nicaragua, explica Carmen Hilleprandt, presidenta de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua.

De acuerdo con proyecciones brindadas por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), el número de desempleados a causa del coronavirus rondaría entre 59.000 y 123.000 personas. 

Mientras tanto el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advierte que por la pandemia de la COVID-19, sumada a la violencia de los últimos años, la pérdida de empleos y una caída en la confianza de los consumidores y de las empresas, amenazan los esfuerzos logrados en la reducción de la pobreza desde 2005.

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