Despacho 505: El sistema sanitario de Nicaragua empieza a colapsar cuando aún no llega la peor fase de la pandemia

Los casos de coronavirus presionan a los hospitales públicos por lo que el Minsa ha decidido trasladar infectados a centros privados y a otras localidades.

Nicaragua está entrando a la peor fase de la pandemia de coronavirus con contagios locales comunitarios incontrolables por la irresponsabilidad de Daniel Ortega de no tomar medidas a tiempo para frenarlos. Hoy, a 55 días de registrarse el primer caso, el país asiste a escenas poca comunes como entierros nocturnos en Chinandega y muertes súbitas, que según médicos consultados por Despacho 505, son un indicio de la gravedad sanitaria. Y más grave aún es que los hospitales ya están mostrando síntomas de un irreversible colapso.

Los hospitales Alemán Nicaragüense, en Managua, y España, en Chinandega, están al límite de su capacidad por el número de casos que están atendiendo, sumado a los contagios de sanitarios y los escasos equipos e insumos hospitalarios para proteger al personal y atender los contagiados. La semana pasada, las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) ordenaron el traslado a Managua de intensivistas de los departamentos menos afectados.

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“No estamos preparados para esto”, dice en tono de preocupación un médico del hospital regional de Chinandega, abrumado por los más de 50 casos sospechosos de coronavirus, que cree que hay ahí.

Pero lo peor no ha llegado. Leonel Argüello, el epidemiólogo más reconocido de Nicaragua y que alertó desde hace casi tres meses del impacto de la pandemia, advierte que los días más difíciles para el país llegarán entre el 15 y 30 de mayo, y para entonces los hospitales no tendrán cómo responder a los contagios.

Según el último monitoreo del Observatorio Ciudadano Covid-19, en el país se registran 781 casos de coronavirus. Managua, Masaya, Chinandega y Matagalpa son los departamentos más afectados con 339, 64, 61 y 53 casos, respectivamente.

Las cifras en Nicaragua son ambiguas. Ni los mismos médicos que trabajan en los hospitales públicos saben el número exacto de casos porque a los enfermos no se les practican pruebas, sino que lo deducen por los síntomas que clínicamente apuntan a coronavirus.

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“Ya no hay casos importados, todos los casos son de transmisión comunitaria porque los médicos que han estado enfermos, no han salido del país, las fronteras terrestres y áreas están cerradas desde el nueve de abril, queda la acuática, pero por ahí no entra gente”, dice el epidemiólogo Argüello.

Argüello advierte que Nicaragua tiene la tasa de mortalidad más alta del mundo, pues de cada 100 personas contagiadas, 33 pueden fallecer.

El Observatorio apunta a que 88 personas han muerto en Nicaragua por coronavirus.  32 en Managua y 18 en Chinandega.

Un reporte de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) advirtió que si Ortega no tomaba medidas de contención se tendrá a mediados de este mes 2,730 casos, mientras esa cifra se elevará a mediados de junio a 119, 703 con 650 muertes.

El estudio de Funides tomó como referencia una tasa de mortalidad del 2%.

“En Nicaragua pasará igual que en otros países. Primero es la neumonía atípica; segundo, casos aislados; tercero, casos en departamento y cuatro es la epidemia grande en los lugares más poblados, como Ciudad Sandino, Masaya, Estelí, Managua”, considera Argüello.

Desde su punto de vista, el sistema de salud público aguantará unos días más, pero a medida que aumente el brote colapsará.

Hasta el cierre de este reporte, el pasado sábado, trascendió que el Minsa dispuso de las instalaciones de hospitales privados para atender a pacientes contagiados. En el hospital Su Médico se atendían 20 casos; en Sermesa, Masaya, 26, y en el Salud Integral, Managua, otros 12 casos.

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“Ya el sistema público no puede, y eso que los brotes apenas comienzan”, dice otro médico. Según su testimonio, dada la saturación de la sala de coronavirus en el Alemán Nicaragüense, el Minsa ha decidido trasladar infectados a clínicas médicas previsionales y a otros hospitales de referencia nacional como el Manolo Morales, en este último hay 30 pacientes.

Los hospitales de Masaya y Matagalpa también colapsarán entre esta semana y la próxima cuando los casos se eleven exponencialmente. El hospital España en Chinandega está en su máximo al atender a 30 pacientes contagiados.

El infectólogo Carlos Quant, que trabaja en un hospital público del país, señala que actualmente hay un aumento de casos en todos los hospitales, una escena que se esperaba, pero que el régimen obvió.

“En días y semanas vamos a ver una saturación de los centros públicos, más gente llegando y menos capacidad para responder porque tampoco tenemos recursos”, agrega el médico.

El pasado viernes este médico dijo que los hospitales no estaban saturados, pero que ya empezaban a mostrar indicios de que se enrumban a eso. “Si seguimos este mismo ritmo en dos semanas veremos a los hospitales rebasados”.

Pese a la gravedad que afronta Nicaragua con la pandemia, el Ministerio de Salud ha decido callar y no brindar información ni respuestas a la ciudadanía. Desde hace seis días, la autoridad sanitaria suspendió las conferencias de prensa que brindaba a medios oficialistas.

“Ellos están abrumados por la situación que está pasando y no saben cómo afrontarla. Lo que esperamos es que reaccionen y ponga manos en el asunto, de lo contrario esto será un desastre, una catástrofe”, agrega el médico Quant.

El virus de Wuhan, China, llegó a América tres meses después de haber sido descubierto, y aunque para marzo Europa se había convertido en el epicentro de la pandemia, con altos números de muertos y un colapso del sistema sanitario, Nicaragua ignoró esas señales y se abstuvo de tomar medidas de contingencia.

En un intento de vender normalidad, tranquilizar a sus bases y proteger a una economía deprimida, continúo con todas las actividades, pese a que todos los países del istmo se apresuraron a cerrar fronteras y a declarar el Estado de emergencia.

A inicios de marzo, el Minsa informó que 19 centros hospitalarios estaban listos para combatir la pandemia. El 7 de ese mismo mes en conferencia de prensa, la titular de Salud Carolina Dávila dijo: “Nicaragua cuenta con el personal médico para afrontar el virus y los hospitales cuentan con los equipos necesarios para dar respuesta a la atención especializada y con los equipos de protección”.

Lo cierto es que el Minsa ha estado improvisando y poniendo en peligro la vida de los nicaragüenses. No es verdad que el país tenga los equipos especializado ni de protección para el personal.

“No estábamos preparados. No hay recursos y hay una capacidad limitada”, dice el infectólogo Quant.

Los escasos datos oficiales no permiten hacer una evaluación del impacto de la pandemia.

Incluso la Organización Panamericana de la Salud (OPS) no cuenta con información de primera mano. La directora de este organismo, la doctora Carissa Etienne, consideró inadecuado el manejo del coronavirus en Nicaragua.

Datos oficiales de 2018 señalan que los seis millones de nicaragüenses cuentan con 55 hospitales, de los cuales 49 son públicos y seis son privados, y 40 hospitales primarios, pero sólo existen 5,781 camas, lo que significa alrededor de 0.9 camas por cada 1,000 habitantes.

La doctora Etienne dijo en abril que la pandemia abrumará a cualquier sistema de salud. Por ejemplo, la sanidad española, una de las mejores del mundo, colapsó, ante y es hasta ahora que empiezan a bajar los contagios.

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Pero el problema de Nicaragua es que sus centros ya están abrumados cuando apenas empieza a subir la curva de contaminados, y a eso se le agrega que no hay recursos ni el liderazgo de un Gobierno.

Ortega es tan indolente que ni siquiera ha contemplado una reforma al Presupuesto General de la República que permita volcar dinero al Minsa y así responder a la pandemia.

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