Silvio Báez: "Dios quiere pueblos que sean libres y dueños de su historia"

Monseñor Silvio Báez expresó que Dios consuela, da fuerzas y esperanzas a los pueblos que luchan por un futuro más justo “Dios no quiere que la vida nos hunda, que nos desesperemos y que acabemos agotados. Tampoco nos quiere paralizados por el miedo, replegados en nosotros mismos o simplemente resignados a que las cosas ocurran”.

En su homilía, Báez dijo que los pueblos también se cansan de lucha y se acostumbran a la injusticia y se acomodan a vivir sometidos, “Dios quiere pueblos que sean libres y dueños de su historia, capaces de soñar y construir un futuro más justo y digno para todos”. 

A pesar de la oscuridad y dolor, el religioso expresó que Dios no deja de intervenir en la historia humana “Tarde o temprano llega siempre el momento en el que caen los poderes injustos que someten a los pueblos, surgen procesos que generan esperanza”, dijo.

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Ante esto, Monseñor Báez llamó a los creyentes a ponerse en “movimiento” en referencia al pasaje bíblico en Isaías 40,3-4 “Abran en el desierto un camino al Señor, tracen en la estepa una calzada recta para nuestro Dios. Que todo valle sea elevado, y todo monte o cerro rebajado; que lo torcido se enderece y lo áspero se vuelva llano”, es decir que Dios y el pueblo caminarán juntos. 

“El sendero decisivo es el camino de la historia que debemos recorrer juntos en solidaridad y justicia”, expresó en su homilía desde la iglesia St.Agatha Catholic Church en Miami, Estados Unidos.

El religioso llamó a los feligreses a dejar conducirse por Dios “el orgullo, la prepotencia y la agresividad son inmensos obstáculos para vivir humanamente. Deben ser derribados. Los senderos torcidos del egoísmo, de la corrupción y del pecado atentan contra la dignidad humana e impiden la fraternidad”.

Por eso, Báez insistió en que hay que volver a soñar “Los valles profundos del desánimo, el victimismo o el conformismo nos impiden avanzar para construir una sociedad más justa. Hay que volver a soñar. Los caminos que hay que preparar son los caminos del corazón y de la historia”.

“Dios vence a los poderes injustos y acaricia el corazón de los humildes”, recalcó Báez, quien expresó que el Señor está en medio de los pueblos que sufren “Ahí está, aun donde no lo percibimos con claridad. Dios llega como general victorioso, con un poder que lo domina todo”.

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“En el silencio del desierto no hay sonidos que apaguen su voz, no hay interferencias que distraigan. No hay intereses económicos, políticos o religiosos que la distorsionen”, concluyó Monseñor.

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