Monseñor Rolando Álvarez: Líderes sociales y políticos en Nicaragua deben escuchar el clamor del pueblo

Monseñor Rolando Álvarez en su homilía de este domingo aseguró que Nicaragua necesita cambiar y transformarse, así como también señaló que se necesitan líderes que puedan escuchar al pueblo, a los más pobres, al campesino, y que entiendan que el corazón del pueblo no se gana con discursos agitados o palabras bonitas.

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“Que los líderes sociales y políticos en Nicaragua, los que andan de prisa y a la carrera, escuchen el clamor del pueblo de los más pobres, de los campesinos, de los humillados, de los olvidados, de los marginados de los discriminados, de los que son tratados como desecho o descarte de los de la periferia, escuchen el clamor de ese pueblo y que reconozcan con sencillez que no es con bonitas palabras ni con discursos agitados que se gana el corazón de un pueblo” manifestó el religioso. 

                                                 

De igual manera señaló que un pueblo como el nicaragüense que es sabio y que sabe escuchar y hacer silencio es capaz de saber quien puede tocar las llagas de los más pobres, más necesitados y capaz de hablarle al pueblo y al mismo tiempo ser pueblo.

“El pueblo nicaragüense que es inteligente está atento del que es capaz de tocar las llagas de los pobres, de los heridos, de los más necesitados, es decir capaz de abajarse de anonadarse y capaz no solo de hablarle al pueblo sino sobre todo de ser pueblo” refirió el obispo Álvarez.

                                               

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También el religioso hizo alusión a una de las reflexiones de María Teresa de Calcuta en la que se destaca, “los pobres tienen sed de agua, pero también de paz de verdad, y de justicia, los pobres están desnudos y necesitan vestidos pero también dignidad humana y compasión por los pecadores, los pobres no tiene hogar y necesitan un refugio hechos de ladrillos pero también un corazón alegre compasivo y lleno de amor, están enfermos y necesitan atención medica pero también una mano caritativa y una sonrisa acogedora” expresó Monseñor Álvarez.

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