La historia del nicaragüense que busca abrirse camino en EE. UU. en el mundo de la música cristiana

Hace 16 años Javier Cano emigró a Estados Unidos y junto a él su sueño de continuar contándole a Dios, un talento que empezó a desarrollar cuando tenía 22 meses de nacido. A los 14 años, aún estando en Nicaragua, Javi, como se le conoce en el mundo artístico cristiano, empezó a consolidar más su habilidad en el canto y fue ahí donde se dio cuenta que era a lo que se quería dedicar en el resto de su vida. O al menos ese era el llamado que, en la tierra, tenía del Altísimo.

En el 2010, Javier en entrevista con Portavoz Ciudadano, relata que empezó a escribir sus propias piezas musicales, todas dedicadas a Dios, y desde entonces ha escrito al menos 200, pero hasta ahora no se había atrevido a grabar un disco, aunque ese sueño siempre lo atesoró cuando en su adolescencia Dios le hizo la promesa que lo iba a llevar a las alturas a través de la música cristiana.

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Recién llegado a Estados Unidos, Javier continúo cultivando el talento en la iglesia adonde asistía en Carolina del Norte, un estado situado en la costa este de ese país. Sin embargo, en el 2009 se trasladó a Miami, donde experimentó una especie de alejamiento de la música tras pasar por varios procesos personales que lo apartaron momentáneamente del llamado celestial.

Dios cumple promesas

Después de siete años de residir en Miami, en el 2019 vuelve a retomar sus planes de producir un disco. Javier llevaba años apartado de su sueño, pero el toque de Dios continuaba en lo más profundo de su corazón. Dice que durante ese tiempo le faltaba algo especial en su vida: vivir la música.

                                                           

“La música para poder vivirla tienes que sentirla, tienes que entrar en esa ola de lo que es la música, porque la música es como olas de agua, tienes que entrar en ella, porque si tú no tienes eso, puedes tener todo el dinero del mundo y hacer un disco y la verdad es que siempre vas a sentir que hacer falta esa agua y a mí faltaba eso”, afirma.

Pero Dios puso un ángel en su vida, que siempre lo animó a no renunciar a su sueño: su hermano. Él siempre le animaba a volver al canto, a grabar un disco. Pero Javier dice que en ese momento se encontraba afanado en las cosas terrenales, la empresa que junto a su hermano habían fundado estaba creciendo. “Mi mente estaba en el trabajo y hacer dinero”, dijo.

Una noche su hermano Francisco se le acercó y le ofreció las llaves de un carro que recientemente había comprado. “Me dijo, mira si te hace falta dinero para grabar ese disco, aquí están las llaves de mi carro”, recuerda.

Esa acción fue lo que hizo que Javier entendiera que la voluntad de Dios era que él acudiera al llamado. Dos años atrás, recuerda que él le había dicho al Señor que si le proveía 20,000 dólares trabajaría en la producción y ahora que su hermano le ofrecía un vehículo, cuyo valor superaba ese monto, él entendió que era un mensaje claro del cielo y que no tenía más excusas ante el creador.

Así fue cuando esa misma noche llamó a su productor musical y de ahí nace su primer disco: Que nunca falte tu amor, una repertorio de 10 canciones, de las cuales cinco son de su autoría. Las canciones persiguen la adoración, la salvación, la sanación, restaurar y rescatar vidas para Cristo, especialmente en momentos tan difíciles por el que atraviesa la humanidad como es la pandemia.

Llevar un mensaje de esperanza

“Mi enfoque a través de este proyecto es que mi música pueda rescatar personas que no conocen al Señor, que mi música pueda animar a aquellas personas que están desanimadas, que mi música pueda llevar un mensaje de esperanza, de solución. Si nos damos cuenta el mundo hoy por hoy, en este momento, estamos viviendo una época malas noticias, de muerte, de desolación, de sustos, la gente está asustada por la calle, las familias están muriendo, lastimosamente estamos viviendo una época muy difícil, entonces digo: qué mejor entonces en vez de transmitir algo negativo, es mejor transmitir algo positivo”, afirma.

Javier dice que quiere llevar a las personas angustiadas “un mensaje de edificación, un mensaje de esperanza, de poder transmitir amor. Deseo con todo mi corazón que las personas puedan encontrar una palabra, una frase de esperanza en medio de su incertidumbre”.

Y aunque Javier admite que está consciente que la carrera musical representa un enorme desafío en cualquier parte del mundo, él confía en la promesa que Dios le hizo de que lo acompañaría en este camino. “No importa lo que pase en la carrera que uno está tomando, porque cuando la tomamos sabemos que vamos a tener varios obstáculos, pero sabemos que los vamos a saltar…lo importante es la motivación que tienes en tu corazón”, dijo.

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Además Dios le prometió que “a través de mi música muchas personas van a ser libre de la depresión, de la tristeza, de la enfermedad, del estado anímico y claro que lo principal es proclamar a Cristo como nuestro salvador, que es una de las misiones que llevo en mi corazón”.

En el contexto de promoción de su disco, Javier está realizando giras en los medios de comunicación en Estados Unidos, especialmente estaciones cristianas y se espera que su música llegue a Nicaragua a través de radios evangélicas. Las músicas se pueden escuchar en varias plataformas sociales, entre estas Youtube.

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