Noticias NicaraguaNacionalesSan José de Cusmapa: “Aquí no hay una sola familia que no haya sido beneficiada con las obras del padre” Fabretto

San José de Cusmapa: “Aquí no hay una sola familia que no haya sido beneficiada con las obras del padre” Fabretto

Varias generaciones del pueblo San José de Cusmapa han sido beneficiadas con las obras impulsadas por el famoso sacerdote italiano Rafael Fabretto. Lea la historia de la familia Vargas López.
Archivo Centro Padre Fabretto

La docente Heydis López Vargas tiene catorce años de laborar para el centro Padre Fabretto en San José de Cusmapa, municipio de Madriz. “Orgullosamente soy Fabretto y le debo mucho al padre”, dice a 100%Noticias vía telefónica. Heydis narra que fue gracias a la beca recibida de parte de aquel sacerdote salesiano que llegó a Nicaragua en 1948 y dedicó su vida al desarrollo de los jóvenes de esa zona que ella tuvo acceso a la educación.

“Nosotros vemos al padre como un santo. Dejó su origen, su familia para entregarse por completo al aprendizaje educativo de los niños y jóvenes de este pueblo”, continúa esta madre de tres menores de edad que también son parte de la familia Fabretto.

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La mañana de este viernes, alrededor de doscientas personas de diversas comunidades del municipio se dieron cita en el oratorio Padre Rafael María Fabretto tras conocer que las instalaciones privadas pasarían a manos de las autoridades estatales.

“Creo que todo Cusmapa ha sido beneficiado de una u otra manera. Me atrevo a decir que no hay una sola familia que no haya recibido apoyo porque Fabretto no anda viendo ni la ideología política ni la religión”.

Señala que, aunque teme convertirse en desempleada junto a otra treintena de personas, su preocupación es mayor por el futuro de las nuevas generaciones, que, así como sus hijos, sobrinos y ella misma de niña fue becada, otros niños no tengan la misma oportunidad.

“Actualmente, son 300 niños en el casco urbano y en las comunidades alrededor de 2 mil 500 los menores afectados”, cuenta apesarada Heydis, mientras arregla la tumba del Padre Fabretto en la parroquia María Auxiliadora de Cusmapa, ubicada a unos diez minutos del Oratorio homónimo. 

Fue el 8 de marzo de 1990, con 69 años que el sacerdote italiano falleció de un paro cardiaco y fue sepultado en el pueblo que en los años setenta impulsó su creación y hoy se vuelca en agradecimiento a su legado.

“La verdad es que son los niños la alegría de la obra. Las instalaciones sin niños de nada sirven y ese fue el pilar fundamental del padre Fabretto ver esa sonrisa en cada niño”, cuenta esta maestra. 

“Somos Fabretto”

Heydis y Osvaldo, ambos son hijos del reconocido historiador Luis Alfredo López quien falleció dos años atrás a los 78 años de edad y se preocupó por inculcar en su familia el amor y respeto hacia el sacerdote Fabretto.

“Mi papá nos enseñó desde niño el amor por el padre. Para nosotros es una bendición que este hombre de Dios se preocupara por nuestra gente cuando Cusmapa ni existía solo eran montañas”.

Heydis repite que tiene mucho por agradecer a Fabretto, desde su profesión hasta su sensibilidad humana. “Estamos viviendo una realidad en Nicaragua que a todos nos da miedo, pero confiamos que el padre nos ayudará a salir de toda esta situación”.

“Fuimos sorprendidos”

Por su parte Osvaldo dice que a todo Cusmapa le ha sorprendido la repentina cancelación de personalidad jurídica de la Asociación de Familia Padre Fabretto el pasado 2 de febrero por el estado de Nicaragua aduciendo que incumplieron con la ley.

“Fabretto no se involucra con política ni nada y como aquí el padre fundó este pueblo. Las personas que reclaman son de todos los colores políticos porque honestamente esto nos está afectando a todos”.

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Osvaldo asegura que sus hermanos fueron becados y todos sus sobrinos menores de edad estaban recibiendo apoyo de esta ONG. La historia de él es la de todas las familias del pueblo por lo que se sienten indignados.

Duele en el alma

“No sabemos que vaya a pasar. Tenemos una sensación que realmente nos duele en el alma porque si yo no me beneficio en el momento mis hijos si lo harán”.

Osvaldo dice que ahora como padre de familia el comprende mejor los sacrificios por brindar a los hijos de escasos recursos una buena educación con valores y era lo que él esperaba heredarle a través de Fabretto a su niña pequeña cuando tuviera la edad escolar.  

“Los proyectos los habían venido cortando de poquito en poquito y con el cierre de este centro nos conmovió a todos, por eso venimos a dar nuestro respaldo y demostrar que no estamos solos. Todo el pueblo nos apoya”.

Osvaldo agradece que este viernes las miradas dentro y fuera del país se hayan volteado a su pequeño San José de Cusmapa de aproximadamente ocho mil habitantes. Municipio ubicado a 1.280 metros de altura, es la población más alta de Nicaragua.

“Ojalá se pusieran en los zapatos de los niños. Ellos son nuestro futuro y sinceramente da pesar que pierdan todos sus beneficios. Ahí había recreación, reforzamiento escolar, útiles, alimentos porque para nadie es un secreto que todos estamos atravesando una crisis económica”.

“Sentimos desconfianza”

Osvaldo narra que entre el mismo pueblo acordaron llegar este viernes por la mañana a las instalaciones de la ONG para resguardarla porque la noche anterior les habían anunciado que esta propiedad sería tomada a la fuerza.

“Cuando nosotros llegamos, también llegaron los niños que salieron de sus clases y luego llegó una patrulla de policía al centro. Nosotros como pobladores le debemos mucho a Fabretto”.

Puntualiza que la población exigió respuesta a las autoridades que se encontraban en la salida del centro porque a su juicio es injusto que se tomen algo “que no les ha costado”, no obstante, los agentes policiales supuestamente se comprometieron a no tocar las instalaciones.

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“Supuestamente, el lunes se normaliza todo. Sin embargo, uno se viene con la desconfianza y no sabemos qué va a pasar, pero en Cusmapa somos un pueblo de fe y hemos sido bendecido por el padre Fabretto”.

La misión de Fabretto es lograr que los niños, niñas, familias y comunidades de las áreas más desfavorecidas de Nicaragua, alcance su máximo potencial y mejoren sus oportunidades de futuro mediante programas de educación a través de la educación inicial, educación primaria y educación técnica vocacional.

De acuerdo con el sitio oficial de Fundación Fabretto unos 43 mil 113 niños y niñas de Nicaragua se han beneficiado con el programa de educación integral, de esta cifra el 96% de los estudiantes de primaria cumplen el año escolar.

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