Monseñor Álvarez: no juzguen y no serán juzgados, que cese guerra en Ucrania

El religioso condenó la invasión militar de Rusia a Ucrania y también condenó a quienes difaman a la iglesia católica.
Monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa.
Cortesía

Monseñor Rolando Álvarez Lagos, obispo de la diócesis de Matagalpa se unió a las voces de los líderes católicos que han condenado la invasión militar de Rusia contra Ucrania. Durante su homilía, el religioso pidió el cese de la guerra en Ucrania.

“¿Acaso no queremos que Ucrania viva en paz?, que cese la invasión rusa”, expresó el religioso durante la misa correspondiente al último domingo del tiempo ordinario, antesala del tiempo litúrgico de cuaresma que inicia el próximo miércoles con la imposición de cenizas sobre la cabeza de los católicos.

Lea: Invasión a Ucrania, consecuencia de la falta de misericordia, dice obispo Báez

“Que se termine la guerra. El papa Francisco ha afirmado que Jesús nos enseñó que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, la oración y el ayuno”, añadió el obispo.

Monseñor Álvarez ha sido una de las voces más influyentes en las denuncias de las violaciones a los Derechos Humanos en Nicaragua.

“No juzguen y no serán juzgados”

El obispo matagalpino y también administrador apostólico de la diócesis de Estelí, aprovechó las lecturas bíblicas de este domingo, en donde el evangelio proclamado por la iglesia católica aborda la ceguera espiritual de las personas, para reprochar a las personas que han arremetido contra la iglesia universal con el fin de desprestigiarla.

Lea más: Laureano y Camila Ortega inauguran "Plaza de la Soberanía", mientras aliado ruso invade Ucrania

“Dios es el juez de vivos y muertos, el juez último, el juez de todos, el poder divino de juzgar a todos y a cada uno pertenece al hijo del hombre”, expresó el religioso.

Monseñor Álvarez también aprovechó la oportunidad para denunciar las sentencias impuestas a más de 15 presos políticos de la dictadura, a quienes los jueces fieles a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo han impuesto sentencias mayores de 8 años a los presos políticos, además de inhabilitarlos de ocupar cargos públicos.

“Jesús, que conoce el corazón humano no ignora las motivaciones más escondidas, todas aquellas que pasan por el propio tribunal, aquellas con las que se juzga, condena y se dicta sentencia, aquella que pasa por el propio tribunal como fría justicia o incluso como venganza, en el propio juicio puedo servirme de las faltas de los demás para esconder las propias o juzgar al prójimo para esconder los propios defecto”, dijo monseñor Álvarez.

“Jesús habló en diversas ocasiones del ojo enfermo, la mirada enturbiada que busca y que no ve la realidad tal cual es con la posibilidad que se juzgue a alguien por un daño imaginario que nunca ha cometido”, añadió.

“El corazón enfermo, con ansias de dominación, de absolutismo, de insensatez que incita juzgar, quien juzga a su prójimo se erige en su dueño y usurpa de hecho el lugar de Dios. ¿Acaso no deseamos que un día se haga justicia a todos los condenados injustamente, a cuantos han sufrido a lo largo de la vida, a cuantos han muerto después de una vida llena de dolor, acaso no queremos todos que el exceso de injusticia?”, cuestionó el obispo matagalpino, quien ha denunciado constantemente las violaciones de Derechos Humanos cometidas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Si nosotros vivimos en la ley del ojo por ojo y diente por diente, nunca saldremos de espiral del mal o no saldríamos de la violencia. El maligno es listo y nos hace creer que con nuestra justicia humana podremos salvarnos y salvar al mundo. En realidad, solo la justicia de Dios nos puede salvar y la justicia de Dios se ha revelado en la cruz, la cruz es la justicia de Dios sobre todos nosotros y este mundo, pero como nos juzga Dios, dando la vida por nosotros”, explicó monseñor Álvarez.

Lea también: "Esto no es humano", dice de Ucrania cardenal que vivió la guerra en Nicaragua

“Este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia, no juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados, con la medida con que midan, se les medirán a ustedes”, exhortó el religioso.

Monseñor Álvarez finalizó diciendo que “que en Nicaragua no se juzgue con indolencia y no se condene con injusticia”.

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ