VIENTOS CARGADOS DE POLVO AZOTAN AL PAÍS

Angustia y desesperación provocaron los fuertes vientos, remolinos y chubascos en diferentes puntos del país el pasado fin de semana. En la ciudad de León, las ráfagas de vientos inquietaron a sus habitantes que tragaron polvo sábado y domingo, mientras que en la capital se registraron temperaturas bajas entre viernes y sábado acompañadas de lluvias dispersas.

De acuerdo con Germán Quezada, miembro de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo y coordinador de programas para la gestión de riesgo del Centro Humboldt, las tolvaneras que se registraron estos días se intensifican “en la medida en que las temperaturas son mayores y por tanto, el nivel de sequedad del suelo es mayor”.

Por otro lado, explicó que las fuertes ráfagas de viento pronosticadas por  el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, de hasta 35 kilómetros por hora son normales en esta época del año, ya que todavía se está bajo el efecto de los vientos del norte.

Lluvias repentinas

En los últimos días, en el departamento de Estelí, sus habitantes que también han sido afectados por la presencia de fuertes vientos, han sido sorprendidos por lluvias torrenciales principalmente en horas de la tarde y la madrugada.

A estas preocupaciones se suma la confirmación de parte de la agencia estadounidense de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) confirmó el pasado jueves la llegada de El Niño.

“Si se nos presentara el fenómeno de El Niño como está pronosticado por la NOAA, eso se viene a agregar a un problema de sequía del año pasado y probablemente lo que tengamos es una crisis alimentaria, porque no habría una excelente producción de primera si el patrón de lluvias o las lluvias entran tarde como decimos y luego el tema de El Niño nos altera la cosecha de postrera, no solo en nuestro país, sino yo diría que de la región”, advierte Quezada.

El asesor técnico de Ineter, José Milán afirmó que la probabilidad para Nicaragua de la llegada de este fenómeno en condiciones débiles se encuentra entre un 50 a 60% de probabilidad y en el caso de condiciones neutrales se estima que las probabilidad son de hasta 45%.

“Nosotros recomendaríamos esperar sobre todo el transcurso de abril para ver qué evolución hay, qué tendencia hay en los océanos que son los que gobiernan las masas de aire caliente y rigen el clima para ver qué sucede en este invierno”, concluyó Milán.

El Nuevo Diario